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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Definición educativa hacia el 2018

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) finalmente aceptó volver a dar clases en Oaxaca hoy, con una expresión que deja el mal sabor de que consideran una capitulación al hecho de hacer su trabajo. Vuelven a las aulas, pero expresando que “no es una derrota”.

Solo ellos pueden ver a la esencial labor que tienen la oportunidad de hacer como lo citado, una derrota, ya que cada niño que recibe instrucción es un triunfo para la nación, para su familia y por supuesto para él mismo. Solo cuando los intereses de una persona o grupo son ajenos al bienestar y desarrollo de México y su población, se puede considerar que el hecho de regularizar la educación básica que imparte el Estado, como verse vencidos, derrotados.

Los propios docentes adscritos a la CNTE han expresado que aunque regresan a las aulas en Oaxaca, continuarán con sus movilizaciones en esa entidad, así como en Chiapas, Guerrero, Michoacán, y por supuesto en la Ciudad de México, donde en los días recientes han generado auténticos desastres viales con sus marchas, sin que ello les signifique la más mínima de las molestias por parte de la autoridad local, que es la obligada por Ley a mantener libres para la circulación las vialidades capitalinas.

El que ya se empiecen a dar clases en una entidad como Oaxaca, aún sin que el conflicto magisterial se pueda señalar como resuelto, puede ser visto como un avance conseguido con base en el diálogo impulsado por la Secretaría de Gobernación, misma a la que le queda aún por delante el lograr una total normalización de la vida docente a nivel nacional y mantenerla al menos por los dos años que le quedan a la actual administración, por supuesto junto con la Secretaría de Educación Pública (SEP), que es la principal responsable del sector.

Si algo queda claro en todo esto, es que para quienes buscan el progreso de nuestro país, el hecho de reanudar clases en los estados que sufren mayor rezago en la materia, puede constituir un avance, incluso un triunfo, ello al tiempo, que para quienes persiguen únicamente el beneficio de sus intereses personales y de grupo o camarilla, el volver a las aulas es toda una capitulación, una forma de agachar la cabeza o hacerse ver como derrotados.

Habrá que ver lo que opinan de todo eso los padres y madres de familia, que desde el 15 de mayo pasado no habían enviado a sus hijos a la escuela, viviendo una incertidumbre cada vez mayor sobre el futuro que les puede esperar a las más tempranas generaciones de nuestro país cuando llegan a no contar con una educación básica.

Con una Reforma Educativa ya en marcha y con la evidente redefinición de grupos de poder en el gremio magisterial, especialmente en la disidencia del mismo, México vive un momento clave de su historia, en el que habrá de definirse si la educación se consolida como la gran herramienta para el progreso y bienestar de su población, o si termina por ser utilizada de forma generalizada para el beneficio de grupos de poder que actúan al margen de la ciudadanía y de los intereses supremos de nuestra patria.

Los dos años que están por venir habrán de ser de muy profundas definiciones, no solo para los tiempos actuales, sino para la consolidación de estándares para el progreso de México. La educación no puede ser vista como herramienta de presión, ni como instrumento patrimonialista de poder.

* Senadora de la República

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