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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Aniversario 15 del 9-11

Hace pocos días tuve oportunidad de platicar con algunos colegas sobre los 15 años que se cumplieron desde los atentados contra el World Trade Center, mejor conocido como Torres Gemelas, en la ciudad de Nueva York. En la citada plática no dejamos de comentar como conforme pasa el tiempo hay cada vez más dudas que certezas al respecto, viéndose los sucesos de aquel día como algo que ya era esperado y no tanto como la sorpresa con la que en su momento lo asumieron, antes de que el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, determinara invadir Afganistán e Irak.

Con el paso de los años, vemos y confirmamos que, desde el inicio de su administración, George W. Bush, armó un gabinete para la guerra. En la parte meramente política, puso como vicepresidente a Dick Cheney, quien en la administración presidencial de su padre, George Bush (1989-1993), fue secretario de Defensa; como secretario de Estado, es decir jefe de la diplomacia estadunidense, puso a un militar de carrera, Colin Powell, quien fue jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos durante la Tormenta del Desierto, la guerra con la que sacaron en 1991 a las tropas de Saddam Hussein de Kuwait, país que invadieron en la primavera de 1990. Otra muestra de la orientación bélica del gabinete de George W. Bush, fue la designación de Condoleezza Rice, como consejera de seguridad nacional, siendo una experta en la región central de la Unión Soviética (fronteriza con Afganistán) y Medio Oriente en general.

Un gabinete estructurado bajo tales parámetros evidentemente no iba a estar orientado meramente a la democracia y a la generación de crecimiento económico, todo lo contrario, fue puramente deficitario al impulsar presupuestos militares superiores a los 700 mil millones de dólares por año, en los puntos clave del entrampamiento bélico de Estados Unidos en Afganistán e Irak.

Curiosamente al parejo de las invasiones a Afganistán e Irak, se dieron algunos de los escándalos corporativos de mayor alcance en Estados Unidos, como el de Enron, que entre otros implicaban al vicepresidente Dick Cheney. Se trataba de operaciones destinadas a generar beneficios más allá de lo que a simple vista se veía con el incremento histórico que se dio en la cotización internacional del petróleo, que con tal escalada bélica llegó a superar los 100 dólares por barril, nivel en el que se mantuvo durante poco más de una década.

Si en algo derivaron los ataques del 11 de septiembre del 2001, fue en una suerte de pérdida de la inocencia global. Desde entonces la seguridad con que son protegidos los principales líderes mundiales ha tenido que multiplicarse; por otra parte, los aeropuertos se han vuelto una suerte de bunkers en los que quien busca hacer un viaje en avión.

Lo peor de todo es que lejos, muy, muy lejos de haberse resuelto algún problema de seguridad derivado del Medio Oriente, éstos crecen año con año. Hasta hace no mucho tiempo aún considerábamos a Al Qaeda la mayor amenaza global, pero el abandono en que Estados Unidos dejó a Irak y la fallida ilusión de Barack Obama de instaurar una democracia en Siria, derivaron en la creación de la organización terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS por sus siglas en inglés), entidad que además de desatar cruentos atentados en París, Niza, Bruselas y otros destinos europeos, hoy tiene destruida a Siria, mientras decapita a sus rehenes occidentales. Todo a 15 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

* Senadora de la República

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