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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Asamblea Constituyente avanzando

A veces es un tanto difícil explicar lo que se siente al ver nuevamente activo un recinto legislativo histórico como la Vieja Casona de Donceles, la antigua sede del Senado de la República, como la sede de nuevos diálogos legislativos, en esta ocasión albergando a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. Nuevamente se puede ver a legisladores intercambiar puntos de vista ya sea en el patio interno o alrededor de la estatua a Belisario Domínguez, ubicada en el exterior de la sede.

En tal contexto es que ya se encuentra trabajando la Asamblea Constituyente de la CdMx, aún en discusiones sobre quién habría de presidirla, con una izquierda que al mismo tiempo que es mayoritaria entre los legisladores participantes, también es importante señalar que se encuentra dividida y en más de un aspecto con ideas enteramente distintas sobre lo que una política de izquierda debe significar y sobre todo aportar a la ciudadanía.

Algo que es importante tener en cuenta es que esta Constitución Política de la Ciudad de México, es un documento en el que se trabaja en un contexto enteramente distinto al que regía en nuestro país cuando fue elaborada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en 1917, tan solo por el hecho de que en ese entonces aún sonaban los estruendos de la Revolución Mexicana, sin mencionar todo lo que hemos cambiado como nación y como sociedad.

La nueva Carta Magna de la capital de todos los mexicanos, por una parte, debe ser un documento que responda al actual contexto en que vivimos y por otra parte debe mostrarse congruente con la que se impulsara en tiempos de la Revolución Mexicana. Algo que resulta la más importante coincidencia entre ambas constituciones políticas, es que tanto en 1917, como en el presente 2016, a un año del centenario de la primera, es que al igual que en aquel entonces, México busca cómo lograr una verdadera justicia social, un reto que data de aquellos tiempos y que a la fecha no ha tenido arreglo definitivo.

Algo que hoy puede significar la más importante diferencia con los tiempos de la Constitución de 1917, es que en aquel entonces la Ley Suprema otorgaba soberanía a los Estados para redactar sus propias constituciones, siendo excepción los territorios y el Distrito Federal, pero actualmente a diferencia de aquella segunda década del siglo XX, el Distrito Federal como tal ya no existe y si bien sigue siendo la sede de los Poderes Federales, hoy en su categoría de Ciudad de México, es una entidad más de la República mexicana y por tanto se le reconoce el derecho a tener una Carta Magna. Por otra parte, lo que entonces eran territorios, como Baja California Sur y Quintana Roo, hoy son Estados de la República, por lo que gozan también de plenitud de derechos.

Tal es el contexto en que hoy trabajamos legisladores de todas las fuerzas políticas, representando tanto al voto popular, en el caso de 60 de los escaños y por otra parte 60 de los partidos con participación en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, así como los designados por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Discutimos, sí, pero tenemos la obligación de hacerlo, porque es de tales discusiones que habrá de determinarse el curso normativo de la capital de todos los mexicanos, la Ciudad de Mexico, sede de los Poderes de la Unión y que su primera Constitución sera para bien un paradigma constitucional moderno, con perspectiva de derechos humanos donde la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres será un eje articulador para el ejercicio pleno de derechos.
*Senadora de la República

**Diputada Constituyente de la Ciudad de México

correo: yolandadelatorre@senado.gob.mx

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