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Taboada y la generación del referente

  • La moviola/ Gerardo Gil

Resulta interesante como cada generación adopta sus propios referentes. No todos responden a nuevas modas, conceptos o productos, algunos de ellos funcionan como una suerte de revalorización hacia fenómenos antiguos, que vistos en perspectiva toman otro aire. Es el caso del cine del guionista y director Carlos Enrique Taboada (18 de julio, 1929-15 abril 1997).

Porque el cine de Taboada (siempre reconocido eso sí, como uno de los más sólidos exponentes del suspenso y horror mexicano) fue uno en su corrida comercial –es decir al momento en que sus películas fueron estrenadas- y otro el valor que para una generación tuvo gracias a la televisión.

La corrida en la pantalla chica de los filmes de Taboada formó –en parte- a la generación de cineastas nacidos alrededor de los 70 y 80 en una suerte de mirada reverencial al trabajo del cineasta. Pero les dio también un sentido del referente generacional como espectadores. Y eso es una parte muy importante de la razón de ser de los remakes que se han hecho sobre sus guiones y películas. Ya hemos visto  por ejemplo el remake de Hasta el Viento Tiene Miedo (Gustavo Moheno, 2007) que daría el banderazo de salida a esta serie de filmes y El Libro de Piedra (Julio César Estrada, 2009). Ahora es el turno de Jirón de Niebla, dirigida también por Estrada y que además el filme llega aderezado por una leyenda negra sobre el porqué no se llegó a concretar una versión hecha en 1988 y que protagoniza Raúl Araiza. Es decir, existen escenas filmadas de lo que hubiera sido una primera película, pero asuntos políticos de la época impidieron se terminara. De próxima aparición por cierto está un documental que cuenta con detalle el tema.

Más allá de esto, Jirón de Niebla, ahora protagonizada por José Ángel Bichir (en el papel que hizo Araiza), María Rojo, Alejandro Felipe y Andrea Berdeja, resulta un trabajo de una corrección más bien discreta pero que no merece reproche. Sorpresivo esto si tomamos en cuenta los anteriores filmes de Estrada de resultados irregulares.

“Daniel” (Alejandro Felipe) es un niño que acaba de perder a su madre –interpretada por Verónica Merchant- de manera trágica. Va a vivir con su millonaria tía “Elizabeth” (María Rojo) quien resulta ser una mujer malhumorada y cruel. La mujer pone reglas intransigentes y castigos corporales, hasta que una circunstancia coloca a Daniel al mando de la situación.

Ya adulto (ahora interpretado por Bichir) y como estudiante de medicina, conoce a Patricia (Andrea Berdeja) de la que se enamora. Este hecho cambiará las circunstancias del mutismo con el que ha crecido el joven que ha evitado el contacto casi con todo mundo, pero soportado a la chismosa amiga de su tía,una mujer impertinente llamada “Irasema” (Arcelia Ramírez), quien además se encarga de hacerles las compras, por lo cual recibe muy buenas propinas de parte del torvo sobrino.

La película más que por sus giros de tuerca, algunos obvios, se sostiene por el oficio para platearlos del guion original. Así como las correctas actuaciones en las que Bichir y Rojo hacen lo suyo sin reproche y en las que destacan las revelaciones de Alejandro Felipe y Andrea Berdeja, que nunca se exceden y sostienen buen ritmo a pesar de las tentaciones que pueda plantear el argumento.

Y en la contención Estrada encuentra también su principal fortaleza. Porque el filme, que recuerda a varias historias de temas similares como Cartas a Mamá cuento de Julio Cortázar y por supuesto Psicosis (Alfred Hitchock, 1960) tiene personajes que han alimentado la mitología de Taboada: la mujer de aire torvo –María Rojo- que es cruel y antipática, la desmitificación de la infancia como arquetipo arcangélico del cine y el personaje de oscuros secretos, del que participa al público. No es la originalidad pues lo que vale más, sino el tono.

Jirón de Niebla es el filme reverencial hacia un cineasta pero también la muestra de lo que una generación de realizadores toma como alimento para sus temas.

Para ser honestos, la película destaca en su sobriedad –nunca virtuosismo- y sin embargo fluye de forma correcta. Para comodidad de los realizadores, no se puede decir que se hayan metido con un clásico porque en sí la primera versión es esta.