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También Holanda

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villerello Reza

Holanda ha adquirido una importancia como otras naciones europeas, que hace considerar la fragilidad de las sociedades y de los procesos políticos que en muchas partes están teniendo lugar y que México no está exento de las repercusiones que podría tener el populismo, ya sea de derecha o izquierda.

El Reino de los Países Bajos es uno de los más desarrollados y con los más altos niveles de desarrollo humano. Se ha caracterizado por su apertura hacia el exterior y es allí donde han tenido lugar gran parte de los avances a la que toda sociedad civilizada debe atender.

Ha sido ejemplo de políticas consideradas progresistas y que de tiempo atrás se han identificado con una izquierda de avanzada, socialdemócrata y con un fuerte peso ecologista y de respeto a las libertades a que todo individuo tiene derecho. No en balde es un país prácticamente indispensable de conocer en Europa.

Pero por lo mismo, sus propios habitantes se sienten rebasados por la cantidad de turistas que reciben año con año, sobre todo al ser un territorio pequeño y de los más densamente poblados en la región. Incluso, en la tierra en la que muchos inmigrantes quisieran vivir, independientemente de su condición económica.

De ahí que el interés por su proceso electoral haya rebasado las fronteras europeas y sean de atención para todos aquellos que nos preocupamos por los acontecimientos por venir y su impacto global.

Para este día, los resultados de las elecciones en Holanda ya las conocemos. Si hubiesen tenido lugar hace casi dos meses, inmediatamente después de las de Estados Unidos, la victoria sin mayor discusión la hubiera alzado el ultraderechista y calificado de “xenófobo” y antiislamita, Geert Wilders.

Hasta ayer, el primer ministro Mark Rutte ya había remontado, por poco margen, a Wilders. Pero según las encuestas, el voto estuvo muy dividido, por lo que, eso esperamos, haya obtenido la mayoría quien parece logró convencer a un porcentaje importante para que lo apoyaran en sus propuestas de mantenerse en la Unión Europea y no seguir el ejemplo de Gran Bretaña: el propio Rutte.

La formación de un Gobierno en circunstancias tan problemáticas está en puerta, pues independientemente de los resultados, será un Gobierno muy dividido al que hay que dar cabida a todas las corrientes por minoritarias que sean.

Rutte va por su tercer ministerio y ha tomado de alguna manera una posición que en algunos aspectos se acerca a Wilders en el sentido de regular la migración, por ejemplo.

Lo que sí podría suceder, asunto que no les beneficiaría a los holandeses y tampoco a los “europeizantes” es que la formación de ese Gobierno vaya más allá del tiempo que en ocasiones pasadas se ha llevado a cabo, pues impedirá tomar una serie de acuerdos de manera inmediata.

El caso de esta contienda en donde son dos los principales punteros, una vez más nos hace ver que no necesariamente un populista, y quien llevaba la delantera, pueda ser un fenómeno que se repita persistentemente. Pero no por ello quiere decir que este ciclo de la política mundial donde los “hechos alternativos” o lo que hoy se conoce en ciertos ámbitos como “posverdades” tenga el campo libre.