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Tanto para nada

  • Eduardo Andrade

Dr. Eduardo Andrade Sánchez

Primer acto

Con ese título, literalmente traducido, escribió Shakespeare en 1598 una comedia de enredos y engaños, cuya mejor traducción al español es Mucho Ruido y Pocas Nueces, expresión que bien podría aplicarse al Brexit, pese a la caída generalizada de las bolsas y el consecuente escándalo mediático del viernes pasado, que ha sido también una representación de enredos y engaños, según veremos, recordando al dramaturgo, en esta pequeña pieza que tiene lugar en un sitio de Inglaterra en el que por azares del destino han coincidido un abuelo, que votó por salir; su nieto que votó por permanecer; el profesor del nieto que enseña en la London School of Economics (LSE); un amigo escocés y Donald Trump, que viene llegando de su visita a Escocia.

Trasladémonos con la imaginación a ese hipotético escenario en el que transcurre la acción el domingo posterior al referéndum del Brexit:

—¡Exultante! ¡Extraordinario! ¡Excelente! ¡Emocionante! ¡Recuperamos nuestro país!

— Dirás que lo hemos perdido abuelo. El resultado que tanto te “entusiasma” es ¡Equivocado!¡Extemporáneo,! ¡Estúpido! y ¡Embaucador!

—¡Mocoso irrespetuoso! Embaucados los tienen a ustedes con los mitos del neoliberalismo y el derrumbe de fronteras; lo que deberías saber ¿pues qué no estudias economía? ¡Mal haya la basura que te han metido en la cabeza!

—No, tampoco así señor mío; que en la LSE les enseñamos todas las teorías.

—Pues parece que no muy bien porque hasta hace poco este muchacho andaba en las manifestaciones globalifóbicas y ahora nos sale con que quiere seguir siendo “europeo”; si sabes bien que nunca hemos sido “eso”.

—Pero yo aspiraba a trabajar en cualquier otro país

—Y lo puedes seguir haciendo si eres capaz y eficiente. ¿Tú crees que a Bale lo van a correr del Real Madrid no más porque es galés? No me opongo a que mi nieto economista trabaje en China si le da la gana, ni a que un mesero de otro país venga a trabajar aquí, pero que se controle su entrada. Porque tú no piensas ocupar esa plaza ¿verdad? Pero incluso podrían ser trabajos para muchachos que están estudiando y así ganarían un dinerito para pagar su escuela sin endrogarse para siempre.

—Creo que tú preferirías que los call centers estuvieran aquí y que yo trabajara en uno de ellos, en lugar de desarrollarme fuera.

—Pues no estaría mal, así no tendría que soportar que me hablen mitad en inglés y mitad en hindi.

—¡Ya salió! Eres un racista.

—¡Para nada! Solo quiero que cada quien pueda prosperar en su propio país, y no que unos quieran ganar dinero explotando la necesidad de otros pueblos, por eso aquí hemos perdido trabajos que ahora tienen en China o en la India. Hasta las marcas se han llevado, es increíble que el Jaguar lo fabrique una firma India y el Rolls Royce lo hagan los alemanes. ¡Hazme favor! Les ganamos dos guerras y ahora nos tienen sometidos. Ellos son los que mandan en Europa y nosotros parecemos sus lacayos obedeciendo una carísima burocracia instalada en Bruselas pero manejada por hilos teutones. Por eso teníamos que recuperar nuestra independencia.

—Pues, con todo respeto abuelo, ustedes buscando su “independencia” acabaron por arrojar al niño junto con el agua de la bañera y para colmo les dieron alas a los independentistas de Escocia y de Irlanda del Norte. Ya no seremos ni europeos ni del Reino Unido.

—Perdonen, querido amigos, que me entrometa, pero nosotros los escoceses ya habíamos decidido quedarnos con ustedes precisamente porque así éramos parte de la UE, pero ahora pueden irse solos al diablo. (Continuará)

eandrade@oem.com.mx