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Tareas y retos del TEPJF

  • Jorge Galicia

Una especie de sentimientos encontrados es lo que se vive alrededor de las actividades del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Por un lado, quienes concluyen el periodo para el que fueron electos, trabajan a marchas forzadas para desahogar asuntos pendientes de revisión y resolución definitiva, eso en medio de la nostalgia que seguramente les representa dejar el cargo. Por otro, los aspirantes a sucederlos viven momentos de nerviosismo en un proceso de auscultación y presentación de cartas credenciales ante el Senado de la República.

Para los siete escaños que quedarán vacantes en el TEPJF la Cámara Alta del Congreso de la Unión ya hizo la declaratoria de la existencia de 21 aspirantes elegibles, por lo que se puede decir que el acto protocolario de sucesión en la Sala Superior avanza conforme a los tiempos establecidos, lo anterior luego que en su primera etapa se inscribieron 130 profesionistas que buscaban ocupar uno de los cargos a desocuparse.

En este caso no estaría por demás que las diferentes bancadas parlamentarias de la Cámara Alta elijan a los nuevos integrantes del TEPJF en función de las trayectorias y no a partir de cuotas partidistas, ya que lo que la ciudadanía demanda es mayor credibilidad e imparcialidad entre los encargados de calificar y validar los procesos electorales.

A diferencia de los magistrados salientes, que fueron electos para un periodo de 10 años, los nuevos durarán entre tres, seis y nueve años, por lo que en esta ocasión la Sala Superior tendrá que iniciar prácticamente de cero, y en ese marco selectivo -además de un perfil de alto conocimiento en los temas electorales- los senadores tendrán que evaluar también los conocimientos administrativos de los aspirantes, ya que esas características profesionales facilitarían la organización y control inmediato de los recursos humanos, logísticos y todo lo que conlleva operar unas oficinas como las de los referidos tribunales. Dichos atributos en su conjunto deben garantizar certeza, imparcialidad, independencia, legalidad y objetividad en las tareas encomendadas e igualmente para afrontar nuevos retos.

Entre los pendientes por resolver se encuentra la impugnación que en su momento hizo la alianza política conformada por los partidos PRI, PVEM, PT y Panal, quienes piden anular la elección de Aguascalientes, donde resultó electo gobernador el panista Martín Orozco, porque hubo “intromisión del clero antes, durante y después del proceso electoral”, entre otras anomalías.

Es decir que para concluir el proceso electoral 2015-2016 para el Estado de Aguascalientes se requiere finiquitar su tercera etapa, la que sucederá con la declaratoria de validez de las elecciones, acción que no podrá suceder en tanto que el TEPJF no resuelva el tema de las impugnaciones. Al respecto, hay que precisar que las dos primeras etapas del proceso se refieren a los preparativos de las elecciones y la jornada electoral del 5 de junio.

Es ese un solo caso de los muchos que seguramente habrán de resolver los magistrados antes de concluir sus funciones como tales, es decir antes del 4 de noviembre del año en curso y también de sus últimos días en funciones se espera una actuación imparcial en sus resolutivos, apegada al derecho y sin motivaciones o sesgos partidistas. Pues sí, el TEPJF tiene tarea y también retos.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx