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Tasas de interés y política monetaria / Mundo Económico / Enrique Vera Estrada

  • Enrique Vera

Este 2016 no será mejor que 2015. A nivel local se practicarán políticas fiscales y monetarias contractivas. En lo fiscal por el ya sabido desplome del precio del petróleo, que según muchos analistas durará hasta 2020. En lo monetario se ejercerá una política de constantes “apretones”, debido a que el Banco de México subirá su tasa en consonancia con la Reserva Federal. Se cree que esta última las elevará un cuarto de punto en forma trimestral, razón por la cual el incremento gradual totalizaría en un punto porcentual para finales de este año.

Es importante recalcar que todo el mundo está en recesión. En la Unión Europea, en Japón, en América Latina y en China es palpable el aletargamiento económico. De hecho, en Europa hay serio riesgo de deflación por tres factores: el reforzamiento del euro; el desempleo y, finalmente, la caída en los precios de los energéticos que importan. Los siguientes puntos son importantes a considerar:

En primer lugar, las políticas monetarias son divergentes en todo el mundo. Mientras la Unión Europea, China y Japón están inundando de dinero a sus economías para combatir la recesión económica, en México y Estados Unidos se está practicando -como se dijo- una política monetaria menos laxa.

En segundo lugar, es importante mencionar que el incremento gradual en la tasa der de interés estadunidenses obedece al hecho de que ya se llegó a un desempleo ligeramente menor a 5 por ciento. Junto con el incremento en la tasa de interés se está dando un reforzamiento del dólar, lo cual está enfriando a tal economía. Y no solo eso, sino que también el alza del dólar está generando un serio déficit comercial y en cierta medida una deflación, pues las importaciones que hacen los estadunidenses son cada vez más baratas. De esta manera, con el incremento en la tasa de interés en aquel país, es evidente que el dólar se fortalecerá todavía más y la inflación difícilmente llegará a ese nivel deseado de 2 por ciento.

En tercer lugar, en el caso mexicano creo que el alza gradual y ligera de la tasa de interés no debilitará en forma importante la demanda agregada. De hecho, el líder de los banqueros, Luis Robles, ha establecido que se tiene el objetivo de profundizar cada vez más el crédito a pesar del alza de los réditos, para llegar a una proporción de créditos a PIB del orden de 31 por ciento.

Lo que en realidad está debilitando la demanda agregada es la caída del petróleo y con ello del gasto público. Es un hecho que la cobertura de 49 dólares para este año no garantiza que el gasto del Gobierno sea lo suficientemente elevado para hacer toda la obra de infraestructura y para ejecutar los programas sociales. De ahí la importancia de que sigan boyantes las exportaciones y que el consumo del sector privado siga alto. En el caso de Estados Unidos, así como de México, el sector privado –y su consumo– son los motores que mueven a las dos economía.

En cuarto lugar, existe el riesgo de que se presente un binomio fatal en la economía nacional, que consiste en la reversión de flujos a Estados Unidos junto con el menor ingreso de dólares a la economía nacional. Y ello es debido a que los inversionistas extranjeros tal vez desviarán sus fondos a la economía americana, aunque para este año no se presenta un gran apetito por los bonos gubernamentales del Tesoro norteamericano.

En quinto lugar, es también importante mencionar que la inflación mundial es atípicamente baja, no solo, tal como se dijo, en la Unión Europea, sino en casi todas las partes del planeta. Es un hecho que el desplome de las principales materias primas, la falta de demanda agregada por el desempleo estructural y el saneamiento de los déficits públicos han provocado que los precios sean muy bajos en casi todo el mundo. Y los precios son bajos a pesar de la depreciación de muchas monedas, que es consecuencia de la ya mencionada revaluación del dólar.

De esta manera, concluimos que a nivel local la inflación será muy baja (impulsada por un acotamiento de la demanda  agregada y quizás por ese repunte marginal en la tasa de interés). No me cabe duda de que se seguirá poniendo en práctica una política monetaria antiinflacionaria, con lo cual el banco central mexicano se ha puesto como meta llegar -ahora sí– a un nivel de crecimiento de precios del orden de 3 por ciento. Sin embargo, el crecimiento seguirá siendo endeble, debido a esa debilidad de la demanda agregada.

 

enriquevera2004@yahoo.com.mx