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Teatrikando

  • Teatrikando: benjamín Bernal

Porfirio Díaz había sido electo presidente siete veces, la primera en 1876, la última concluyó en 1911, hablar de cambios y transformaciones es difícil, había ausencia de una política cultural, lo que fue surgiendo era un fuerte deseo de estar cerca de los poderosos, por miedo, conveniencia y en ocasiones porque era excelente negocio.

En 1910 nuestro país, México, tenía 15.2 millones habitantes, 81.5 por ciento de la población adulta era analfabeta. Ser o hacerse el afrancesado era importante, cuidar las apariencias y ser respetable; al empezar la Revolución Mexicana en 1910 hubo un freno para algunas actividades y se fueron desarrollando otras. Dice Vasconcelos La cultura, como el capital y el poder, se encuentra en reducidos grupos, se convierte en prenda de lujo, cesa de ejercer influencia sobre las masas La ornamentación se veía como signo de civilización y cultura. Se tenía que olvidar el periodo colonial y empezar a construir el nacionalismo, aunque no se sabía que era esa palabra tan extraña.

Las reuniones literarias, conferencias y discursos eran parte de la comunicación masiva, será hasta 1916 que nazcan importantes diarios para modernizar el periodismo, aunque ya existían publicaciones que circularon ciertas épocas. Se funda en 1909 el Ateneo de la Juventud, que reunió a ilustres pensadores que hoy son parte de la historia, como Alfonso Reyes, Isidro Fabela, Pedro Henríquez Ureña, el mismo
Vasconcelos, entre otros.

Algunos intelectuales se vuelven contra Madero. En 1902 se colocó la primera piedra de la columna de la Independencia, el día 18 de septiembre 1910 se inauguró el Hemiciclo a Juárez, también se inició la construcción de lo que hoy llamamos Monumento a la Revolución (que quiso ser Palacio Legislativo, quedó tan inconcluso como la Revolución misma).

La ciudad era pequeña si la comparamos con la macro urbe que conocemos hoy, la colonia San Rafael, la Juárez, la Merced, la Doctores, eran lo que se podría considerar urbano. Coyoacán, Tlalpan y San Ángel eran pueblos de la periferia. Había teatros formales y fueron surgiendo las carpas, que buscaban un terreno donde se pudieran instalar por poco o mucho tiempo. Las Carpas son un derivado de los circos, aunque combinan elementos del music hall europeo.

Por esas décadas surgieron Teatros y Carpas como el Lírico, Colonial, el Liriquito, La Noris, El Salón Rojo, Ofelia, Salón Paris, Principal, Procopio, Apolo, Bataclán, Marcus. Donde encontrábamos nombres de artistas como Chicotito, Lupe La Criolla, Los Tres Criollos, Pompín Iglesias padre, El Tuerto Balderas, El Conde Bobby.

Una obra que hizo época en este tipo de recintos fue El país de la metralla de Rafael Gascón y José Federico Elizondo, estrenada en 1913, durante dos meses. Algún día este tipo de montajes produjo otra versión de sketches cómicos y paseos por diversos estados de la república para mostrar canciones y bailables, lo que también tuvo arraigo popular y lanzó a la fama a cómicos como Chicote, Borolas, Cantinflas, Clavillazo. Era el Teatro de Revista.

Por ahí de 1900 José Yves Limantour inauguró el teatro Renacimiento, primer teatro nacional que instaló iluminación eléctrica. En 1900 se inaugura otro teatro, el del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, fue un homenaje a la actriz hispana María Guerrero, ante la presencia del presidente Díaz. En ese momento reportan la existencia de los siguientes teatros: Nacional, Arbeu, Orrin, Hidalgo, Mignon (antes Invierno), Colón y Nava, María Guerrero, que tenía varias tepacherías cercanas, por lo que el recinto era
conocido como María tepache.

En junio de 1900 reaparece en el Teatro Arbeu la compañía de Virginia Fábregas, anuncia el debut en nuestro país del actor español Joaquín Coss, habría mucho que platicarles, hasta llegar a 1917.

-Continuaremos con esta romántica
etapa-