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Telecomunicaciones y justicia social

  • Raúl Aarón Pozos

Vuelvo sobre datos generados a partir de la reforma a la Ley de Telecomunicaciones, ya mencionado en la entrega pasada: la red compartida redujo el costo de la telefonía móvil en un 12.4 por ciento y la fija en un 4.2 por ciento.

No es ocioso recordarlo una vez más para subrayar acciones en bien de los mexicanos. Diversos beneficios que tienen que ver con el uso ciudadano de las telecomunicaciones, con lo que las empresas facilitan sus operaciones locales e incluso internacionales (también se acabó el pago diferencia de larga distancia) y con un punto al que queríamos llegar: la justicia social.

En la educación, por ejemplo, el internet facilita hoy a los estudiantes, incluso de primaria, secundaria, preparatoria y profesional, el cumplimiento de sus tareas, la consulta de los más diversos temas. No ignoramos que, consecuencia de la misma herramienta, las bibliotecas han caído en una especie de desuso y todavía se discute si en el futuro cercano desaparecerán para dar paso a otro tipo de espacios que puedan utilizar los estudiantes, los profesionales, para consulta.

Tampoco saltamos, o pasamos por alto, las quejas de muchos profesores de todos los niveles en el sentido de que los niños y jóvenes mal utilizan la herramienta del internet pues les basta, incluso desde sus teléfonos móviles, copiar y pegar tareas o investigaciones sin tomarse la molestia de leer. Un “copia y pega” que, cierto es, retrasa en vez de adelantar el aprendizaje.

Pero más allá de ciertos inconvenientes con el uso de estas herramientas tecnológicas y de que debemos ponerles atención para que no se conviertan en un retroceso, es importante subrayar que sin ellas hoy sería impensable estar en sitios o comunidades apartadas, de poca población, sin los servicios educativos suficientes, que hoy estas herramientas les sirven para tener acceso a la educación, a las investigaciones, a los adelantos, al mundo moderno pues.

Retomo también, de la entrega anterior, que en la ceremonia conmemorativa del cuarto aniversario de la reforma que encabezó el presidente Enrique Peña, estuvo la niña Allison Amira Tolayo ganadora del primer lugar de la Feria Nacional de Robótica 2017 en categoría de avanzados. Ella es usuaria del Punto México Conectado en Morelos y es el instrumento que utilizó y que le sirvió y le seguirá sirviendo en el desempeño de sus actividades.

Allison Amira no hubiese estado donde estuvo ni hubiera aprendido lo que ya sabe de robótica, ni hubiese ganado premio alguno sino fuera porque existe el Punto México Conectado. Así de importante es hoy la tecnología para determinar el presente y el futuro de cualquier ciudadano, pero es de mayor satisfacción si incide en la formación de las nuevas generaciones preparadas que necesita México.

Lo de las nuevas telecomunicaciones no es un simple asunto de cifras. De que millones tengan hoy mayor y mejor acceso al internet y otras herramientas. Tampoco tiene que ver con una medalla que pueda colgarse un gobierno (aunque es justo reconocer el esfuerzo del gobierno del presidente Peña). Tiene que ver con la sociedad en su conjunto, con sus justos reclamos de igualdad, con lo que hemos llamado una y otra vez justicia social.

La “justicia social” no es solo, como suele pensarse, tener acceso a alimentación, casa, vestido, estudios, sino un conjunto de satisfactores. No podemos permitirnos el uso maniqueo del término, pero sí dimensionarlo para traducirlo en bienestar para las familias y lo que ha ocurrido con el asunto de las telecomunicaciones ha generado exactamente eso: bienestar.

Muchos otros temas forman parte de ese conjunto de satisfactores que hacen la justicia social, pero ver los resultados de uno es, para quienes participamos en su confección y empujamos su aprobación, una satisfacción personal.
Senador de la República