imagotipo

Tendencias fascistoides / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

Las tendencias fascistoides surgen por doquier en tiempos de angustia económica y pérdida de valores. En Europa, partidos de ideología ultraderechista, alcanzan amplio respaldo y en Estados Unidos una candidatura, que en otro momento hubiera sido una anécdota chistosa, ahora tiene probabilidades de alcanzar la presidencia. En ese ambiente convienen voces como la de Felipe Calderón, quien ha enfocado con acierto el ángulo de los efectos de los dichos de Donald Trump, que no solo propician desprecio y odio entre miembros de su sociedad al pretender imponer una supremacía blanca, sino además, constituyen una fuente de odio contra los propios estadunidenses por parte de otros pueblos. ¡Qué bueno! que aproveche su condición de expresidente para defender al país y dejar claro que los excesos trumpistas constituyen un verdadero peligro, incluso para los estadunidenses si llegan a encumbrar al vocero de un racismo cercano al discurso de Hitler.

No me queda muy claro si resulta igualmente útil la postura del otro expresidente, que ha echado su cuarto a espadas, don Vicente Fox, cuya autoridad moral en este asunto está mellada porque sus tácticas electorales fueron similares a las del señor Trump; como este, fue un candidato iconoclasta, irreverente, desafiante de todas las formas, insultante, majadero y demagogo que ofrecía resolver todo en un dos por tres y dejó al país peor de lo que lo encontró…pero ganó, y aunque no se le puede acusar de racista, indudablemente su triunfo derivó de circunstancias en las que suele haber campo fértil para el fascismo, cuando por desesperación o hartazgo, las masas están dispuestas a creerle al primero que les ofrezca ilusiones, aunque sean irrealizables. En fin, siempre son buenas las voces de alerta frente a esa vorágine desatada, a favor de un aspirante que un electorado sensato tiraría a loco; críticas a las que no puede adherirse formalmente el Ejecutivo en funciones, primero porque un candidato en campaña no es representante de su Estado, ni tiene el nivel para ser confrontado por el Jefe del nuestro; segundo porque parecería una indebida intromisión en asuntos internos de otra nación y, tercero porque en la desafortunada eventualidad de que gane la elección, tendríamos de entrada un conflicto diplomático al que solo deberíamos llegar si en los hechos, ya como presidente, nos hace objeto de ataques. De cualquier modo, convendría que el Gobierno mexicano tenga ya un equipo analizando los posibles escenarios de una confrontación con una presidencia vecina, francamente, hostil.

Por otro lado, hay que tener cuidado con tendencias internas que pueden contener genes fascistoides, como la práctica de exhibir en Periscope a infractores administrativos, impuesta en la Delegación Miguel Hidalgo. Se puede entender la impotencia de una autoridad que no logra la obediencia de los gobernados, pero ello, no justifica saltarse la ley para imponer sanciones infamantes. La autoridad, únicamente puede hacer aquello para lo que está facultada y no tiene atribuciones para emplear las redes sociales como medios de escarnio contra los ciudadanos por muy infractores que sean. Admito que puede haber una zona gris entre la necesidad de informar sobre las infracciones impuestas para disuadir a violadores contumaces, y la vulneración de derechos humanos de los exhibidos. Bienvenida una discusión seria, pero tampoco puede admitirse que la cuestión se resuelva con un “protocolo” de la CDH capitalina, puesto que ello también violaría la ley.
eandrade@oem.com.mx