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¿Terrorismo azteca? / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

¿Puede creer que en este país lo hay? De acuerdo con el Índice Mundial de Terrorismo 2015, estamos entre los primeros 50 países (de 124 contabilizados) y ocupamos el tercer lugar en América Latina.

Difícil de creer cuando nuestra preocupación básica de seguridad es que no te asalten o te toque una bala perdida (en entidades donde reina el crimen organizado).

Cuando pensamos en terrorismo se nos vienen las imágenes de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de marzo español o las últimas de París. Recobramos el aliento: En este territorio Guadalupano no pasan cosas como ésas.

De aquí que extraña nuestro encasillamiento a nivel internacional. Se especifica que en 2014 tuvimos cuatro atentados que, así causaran pocos desperfectos (dos heridos, seis edificios dañados y cero muertos), se clasifican como actos terroristas.

La Procuraduría General de la República persigue estos delitos. En el Código Penal Federal se definen como los que corresponden a cualquier tipo de agresión que tenga por objetivo generar alarma o terror en la población o amenazar la seguridad nacional.

Desde que nuestros soldados pelean contra el narco, es difícil establecer de qué amenazas hablan. Se confundieron las tareas, se les sacó a la calle por razones de “seguridad pública” y ahora la sociedad se pregunta si algún día volverán a sus cuarteles o tendrán que seguir con labores que corresponden a los cuerpos policíacos.

El terrorismo implica ataques con explosivos o con armas de fuego, contra la población o la infraestructura. En este sentido solemos ver cómo ciertos grupúsculos atentan contra instalaciones bancarias, lanzando bombas caseras (molotov). Hay temporadas, en particular, en las que se multiplican estas agresiones, en horarios nocturnos, sin afectar a inocentes.

Más peligroso es encontrarte con alguna horda de maestros disidentes –aunque no todos son vándalos-, dispuestos a incendiar locales emblemáticos de partidos políticos, de delegaciones de la Secretaría de Educación o electorales, cuando no le toca directo al Palacio de Gobierno o a la sede de una alcaldía.

En ocasiones escuchamos hablar de unos cuantos seguidores de grupos extranjeros a quienes se les tilda de terroristas, como los que están en contra de la nanociencia. Hacen grandes aspavientos, ruido, pero resultan casi ignorados.

En la definición general se incluye el secuestro de camiones y transportes en general; se incendian y se usan para bloquear avenidas y calles, como lo ha hecho el narcotráfico en Nuevo León, Michoacán y otras entidades. En este renglón debería incluirse la frecuente actividad de normalistas, que se hacen de los vehículos para transportarse a donde se les viene en gana.

En Michoacán, aunque se dice que el problema va en descenso, bandas de malosos detienen a camiones de carga, roban la mercancía y hasta los desaparecen. La frecuencia de estos actos llevó a algunas compañías a dejar de surtir a los negocios de esas zonas.

También hubo un ataque a instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad y autodefensas de Yurécuaro se unieron para desestabilizar la región.

En el mundo murieron 32 mil 658 personas en 2014 por terrorismo, lo que implicó un 180 por ciento más que en el 2013. Las peores manifestaciones de este azote del siglo XXI fueron en Iraq, Afganistán, Nigeria, Pakistán y Siria.

Esperemos que el 2016 llegue con paz; que se extinga esta veta de odio y retomemos un camino positivo para la humanidad. Mis mejores deseos para todos.

catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq