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Terrorismo informal / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

A raíz del terrible ataque cometido en San Bernardino, California, contra personas inocentes pertenecientes a un centro comunitario, se ha desarrollado en Estados Unidos un nuevo enfoque respecto de la amenaza terrorista, el cual fue recogido en el discurso del presidente Barack Obama del domingo por la noche, ha sido materia de análisis en los medios de comunicación y empieza a constituir un dato para el estudio académico, el cual parte de la apreciación de que el terrorismo, especialmente al interior de los países occidentales, está adquiriendo dimensiones diferentes al tradicionalmente basado en una organización política definida que planea y dicta las instrucciones para los ataques de esta índole.

Se observa, dicen los analistas, un cambio en la naturaleza de este tipo de acciones. Un interesante artículo del New York Times de la semana pasada hace énfasis en que la despiadada y mortal masacre ocurrida en San Bernardino, parece reflejar una evolución de la amenaza terrorista que el presidente estadunidense y funcionarios de alto rango en ese país habían temido durante mucho tiempo: la aparición de individuos autorradicalizados y crecidos en el propio territorio estadunidense, que operan sin posibilidad de ser detectados antes de atacar uno o varios “blancos suaves”, esto es, objetivos que no poseen una condición simbólica o una especial relevancia pública,  a los cuales sería imposible brindar una protección total en un territorio tan extenso como el estadunidense.

Estas nuevas preocupaciones se basan en el hecho de que los autores del atentado eran un ciudadano estadunidense, si bien de origen paquistaní y su esposa también de esa nacionalidad, llegada a Estados Unidos para casarse con él. La pareja se encontraba integrada a la sociedad norteamericana y tenían una bebé de seis meses a la cual dejaron encargada con su abuela mientras ellos iban a efectuar el tiroteo. Todo indica que no tenían nexos directos con el Estado Islámico o que hubieran sido entrenados largo tiempo atrás para infiltrarse en la comunidad del país vecino. Esta hipótesis se refuerza por el hecho de que el Estado Islámico no se atribuyó el atentado y solo más tarde dijo que estas personas estaban inspiradas por sus mismos objetivos. Otro dato que abona respecto de la referida preocupación, es la agresión ocurrida el pasado domingo en el subterráneo de Londres, donde una persona armada con un puñal atacó indiscriminadamente a quienes ahí se encontraban gritando “Esto es por Siria”.

Hasta ahora, el terrorismo parecía un fenómeno relativamente ubicable en virtud de que constituye una forma específica de “delito político” entendido éste como una manera de protestar en contra del orden establecido, violando normas jurídicas en nombre de una causa. El terrorismo se traduce en delitos políticos que producen graves daños a instalaciones o a personas  y una de sus características  esenciales es la de basarse en la acción de organizaciones clandestinas permanentes que reclutan jóvenes a quienes adoctrinan en las ideas que sostienen de modo intransigente con frecuencia alimentado con un odio derivado de haber perdido familiares  por la violencia ejercida contra ellos.

En los casos narrados no hay evidencia de adoctrinamiento ni un reclutamiento para formar parte de la organización, sino que se trata de “un terrorismo espontáneo”, no dirigido por un grupo específico y de carácter ubicuo, es decir que puede presentarse en cualquier parte, de ahí que pueda ser denominado  “terrorismo informal”.