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Tesorito / Pablo Marentes

  • Pablo Marentes

Isabel de Castilla, Isabel I, Isabel La Católica nació un anteayer -26 de noviembre- de hace 511 años, en Medina del Campo, Valladolid. Su vida fue turbulenta, plena de avatares, vicisitudes. Su matrimonio con Fernando el Católico estuvo plagado de decisiones coyunturales. Fue precursora del activismo femenino. No la pudo intimidar su hermanastro Enrique IV quien tuvo que reconocerla como sucesora en 1468. Para demostrar su eficacia en la concertación de voluntades y evidenciarsu habilidad para la concertación e integración de voluntades, sus partidarios propiciaron su casamiento con el príncipe aragonés Fernando II conocido también como Fernando V de Castilla. A partir de 1469 se le denomina El Católico.

En 1474 estalló la guerra por el trono consolidado de Castilla cuya titularidad reclamaba Juana la Beltraneja, hija de un cercano colaborador de Enrique IV. Isabel sale triunfante de la batalla de Toro en 1476.

El régimen monárquico compuesto de Castilla y Aragón dio origen al reinado de dos monarcas que se reconocieron iguales atributos y poderes el cual ratificaron con el lema Tanto monta Monta tanto Isabel como Fernando, el cual produjo el régimen de las Monarquías Consolidadas antecedente de la federación de Estados. Desde entonces la Monarquía Hispánica fue agregando diversos “Reinos, Estados y Señoríos” en Europa y en América hasta convertirse bajo los reyes de la Casa de Austria en la monarquía más poderosa de ese tiempo y otros más. En 1580 Felipe II incorporó a la Monarquía el reino de Portugal, con lo que toda España que incluía los territorios del Continente Americano, quedó bajo un único monarca.

Mujer muy de la tierra, a pesar de los antecedentes que le fabrican sus medievales enemigos, soportala imputación de haber instaurado la Inquisición. Y de allí se extiende hacia México la leyenda negra de que México es producto de esa mentalidad persecutora del pensamiento libre.

El establecimiento de la Inquisición o tribunal de las Santas Preguntas, se realiza en Verona durante un sínodo en el que se promulgó Ad Abolenda, encíclica que precisa las normas para reprimir las herejías de los valdenses, los cátaros y se convierte en un instrumento rápido y eficaz para localizar y condenar cualquier forma de alejamiento de la ortodoxia eclesiástica. Ad Abolenda es el embrión del Tribunal de la Inquisición, que confiaba a su brazo secular -la monarquía- infligir el castigo físicamente a los herejes. En ese sínodo de 1184 el Sacro Emperador Romano Germánico Federico Barba Roja asume la tarea. El Papa es Lucio III.

También se les imputa a Isabel y a Fernando la expulsión de los judíos y luego de los musulmanes. No fue decisión de ellos. Fue de la Iglesia, los ingleses, y los franceses. La reiteran los historiadores ingleses y estadunidenses en los siglos XIX a XX. Isabel aceptó a regañadientes la indicación de que la religión de los soberanos debe ser la de los súbditos. Para la iglesia universal, los judíos y los musulmanes habrían de ser expulsados. Conviene recordar que fue Boabdil, el último califa Nazarí de Granada quien apremió a Fernando y Aragón a penetrar la ciudad y tomarla para evitar un suicidio colectivo. En plena toma de Granada, Isabel la Católica le concede ¡su tesoro! a Cristóbal Colón para que, como talismán de buena suerte, lo emplee para que realice su atrevida travesía.

La instauración de la Inquisición la propalan en México tres literatos, ensayistas de la sociología, la política, la literatura, intérpretes de la historia mexicana y las repercusiones que tiene en ella la historia universal, muy acreditados: Samuel Ramos, Leopoldo Zea, y Octavio Paz. Es indispensable revisitar sus obras.