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Tesoros carmelitas: un viaje en el tiempo / Bazar de la Cultura / Juan Amael Vizzuet Olvera

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

Luego de varios siglos de permanecer ocultos tras los muros coloniales, por primera vez se exponen ante el público un centenar de las posesiones más preciadas de una de las órdenes religiosas más antiguas de México. Se trata de la muestra “Tesoros escondidos de conventos carmelitas”, que permanecerá abierta del 22 de enero al 6 de marzo en el Museo Franz Mayer, avenida Hidalgo 45, Plaza de la Santa Veracruz, en el Centro capitalino.

La exposición conmemora los 430 años de la fundación del primer convento de frailes carmelitas descalzos en la Nueva España, el 19 de enero de 1586; también celebra los cuatro siglos de la fundación del primer convento de monjas carmelitas descalzas en la ciudad de México, hecho que sucedió el primero de marzo de 1616.

-La orden y el mundo

moderno

El Provincial de los carmelitas descalzos en México, padre Ricardo Pérez Enríquez comentó que en la actualidad su orden cuenta con 16 comunidades, 400 hermanas y 76 frailes. El religioso considera que la espiritualidad tiene un importante papel en el mundo moderno y define a la espiritualidad como “una amistad con Dios”. Añade: “La espiritualidad no es huída ni desconexión del
mundo.”

Durante la conferencia de prensa en el Museo Franz Mayer, el sacerdote comentó que la espiritualidad es cultura y es generadora de cultura: “Tiene funciones estéticas y pedagógicos”. En tal sentido, las imágenes desempeñan un papel de la mayor importancia en la vida conventual, ya que a través de la contemplación de las imágenes religiosas, en medio de un clima de silencio y recogimiento, se llega a un nuevo
estado de conciencia.

En España se llevaron a cabo importantes actividades culturales durante 2015, con motivo del quinto centenario del nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, quien fue canonizada en 1622 como Santa Teresa de Jesús, reformadora de la orden carmelita, que se extendió por el Imperio
Español.

La mística abulense fue también una intelectual muy reconocida, autora de varios libros y de una vasta obra epistolar; en México, la orden carmelita atesora algunas de sus cartas autógrafas. En 1970, Santa Teresa de Jesús se convirtió en la primera mujer elevada a la condición de Doctora de la Iglesia. Sus poemas, frases y pensamientos continúan vigentes, ya que hoy se difunden en las redes informáticas. Una gran parte de su obra reflexiona sobre la relación entre los actos y la religiosidad: “Quien no amare al prójimo no os ama, Señor mío”. La conmemoración carmelita coincide con los treinta años del Museo Franz Mayer, por lo que la muestra marca el comienzo de la celebración.

En la Nueva España, el siglo XVII y los principios del XVIII se consideran la época de oro de las casas de vida carmelita. En ellas se formaron destacados predicadores, escritores y religiosos. La exposición permitirá conocer numerosos objetos que durante siglos han servido para el culto cotidiano en la orden. Mario Carlos Sarmiento Zúñiga dirigió al equipo curatorial, con la participación de Alejandro Andrade y Gabriela Sánchez Reyes, amén del área de investigación y curaduría del Museo Franz Mayer.

-Una conservación

milagrosa

Mario Carlos Sarmiento Zúñiga, coordinador curatorial de la exposición comentó a esta columna: “La idea que se rescata es el cuidado del patrimonio, es una cuestión muy importante, porque lo que se exhibe también es patrimonio de todos los mexicanos. Este patrimonio sigue en uso de sus propietarios, sigue siendo utilizado tanto por las monjas como por los frailes, y este patrimonio les da identidad; el Carmelo ha querido compartir justamente sus tesoros con el público, para que éste se dé cuenta también de su perspectiva de la historia, de cómo han participado en esta parte de la evolución de México, y se adquiera conciencia del cuidado de estas obras”. El Museo Franz Mayer informa que la exposición se estructura con cuatro ejes temáticos: “De Ávila a las Indias”, que presenta piezas fundamentales en el establecimiento de la Orden de los carmelitas descalzos en la Nueva España; “Las flores del Carmelo”, que revisa el conjunto de significados y simbolismos de la profesión religiosa mediante la indumentaria y los libros antiguos que describen el proceso de las ceremonias con que comenzaba la vida conventual; “En el castillo interior: espiritualidad e imagen dentro del Carmelo” destaca el interés de la orden carmelitana por impulsar la creación de representaciones visuales, su temática, la selección de los artistas y los materiales; “Preciosos relicarios y venerables reliquias” aborda la importancia de este tipo de piezas, que se elaboraban en diversos materiales: cristal de roca, madera, cera, cristal, oro, plata y piedras preciosas.

Gabriela Sánchez Reyes, de la Coordinadora Nacional de Monumentos Históricos y Karina Ruiz Ojeda, del Área de Investigación y Curaduría del Museo Franz Mayer, comentaron: “Es una oportunidad de valorar el patrimonio artístico que se resguarda y se ha resguardado en los conventos carmelitas durante siglos; es una oportunidad única, pues la mayoría de estas piezas nunca habían salido a los museos, nunca se habían expuesto en lugares públicos”. Respecto a la afortunada circunstancia de que estas piezas se hayan conservado a través de los siglos, expresaron: “Todo lo que ha pasado durante estos cuatro siglos –algunas piezas han existido durante cuatro o tres siglos—las pone en riesgo: desde los factores climáticos, hasta los movimientos, las revoluciones, las guerras. El paso del tiempo en sí mismo cambia las piezas y es un factor que pone en riesgo su integridad, pero como bien se dijo en la conferencia de prensa, se han salvado durante todo este tiempo, y eso es digno de conmemorarse y de celebrarse con esta exposición”.

Las especialistas añadieron: “Uno de los factores relevantes de estos objetos es que han sido preservados en la clausura, son objetos que han estado en contacto y que siguen en contacto con las comunidades, son objetos relacionados con su religiosidad, con los momentos de oración. Por ejemplo en el caso de los relicarios, tienen que ver con las reliquias del cuerpo de la reformadora, de Santa Teresa de Jesús, por lo que hacen presente a la santa dentro de las comunidades. Ésa es una manera en que debemos entender a estas piezas tan importantes que han sido prestadas para la exposición. Es un gran privilegio que nos han compartido las religiosas”.

-Un viaje en el tiempo

La amplia gama de técnicas y materiales permitirá apreciar la estética de los tiempos de la Colonia. Algunos de los relicarios son de manufactura novohispana, otros llegaron de Europa. Hay un relicario que viene de Toledo. Mario Carlos Sarmiento Zúñiga informa que las cartas de la fundadora vienen de la Península Ibérica.

La exposición se compone además de pinturas al óleo, piezas de cerámica, objetos de metal, esculturas, libros y grabados. Hay obras de destacados artistas de otros siglos, como Andrés López, José de Ibarra, Bernabé Palomino, Juan Correa, Luis Juárez, Juan de Villalobos, Felipe Timoteo de Silva, Baltazar de Echave Rioja, Manuel Montes, Jerónimo Gracián, José Joaquín Magón, José de Páez y José Villegas Cora.

Gabriela Sánchez Reyes y Karina Ruiz Ojeda comentaron que el Franz Mayer es un recinto ideal para esta exposición: “Uno de los temas que privilegia el Museo Franz Mayer es el arte virreinal, ya que gran parte de su colección data de este periodo del arte en México, así que es el lugar perfecto para albergar una exposición como ‘Tesoros escondidos’”.

El director del Museo Franz Mayer, Héctor Rivero Borrell, explicó que los tesoros que guarda la orden carmelita se han protegido precisamente porque se conservan en la parte interna de la comunidad. Un cuidadoso inventario es otro de los factores que ayudan a la conservación de las piezas. Mostrarlas al público también contribuye a que se les proteja. Héctor Rivero Borrell agradeció la confianza que la orden ha depositado en el Franz Mayer.

La muestra se puede visitar de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas. La entrada tiene un costo de 45 pesos para el público en general; 25 pesos para las personas mayores de 60 años, así como estudiantes y maestros con credencial vigente. La entrada es libre para los niños menores de 12 años. La estación del metro Bellas Artes queda a unos pasos
del museo.