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Tiempos de envidia | Mujeres en busca de sexo | Celia Gómez Ramos

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

La madre y la hija discutían –cualquier parecido es un error sublime-, elevando la voz, cada vez más, y defendiéndose una de la otra. La madre, agitada porque la joven era desordenada, voluntariosa y todo le importaba un cacahuate; mientras la hija le arrojaba que era impositiva, mala escucha, poco sensible…, y un desenfreno de calificativos más.

Gritó entonces, destartalada, pidiendo auxilio la madre al padre, quien ya las había escuchado hacía rato, imposibilitado para sustraerse a tremendo escándalo. Acudió, las miró, y cuál si fuesen fantasmas o recuerdos ominosos, las dejó de largo, subió las escaleras y se encerró en la habitación más lejana.

Los dimes y diretes continuaron… y allá va la madre a buscar al padre para que ponga orden… Y allá va la hija a buscar al padre para que ponga orden. El papá, que se encuentra leyendo un libro, abre la puerta por fin. Entonces dice muy serio: A ver, vengan conmigo. Van a una de las habitaciones, señala un recorte de Pinochet y se dirige a su esposa: mira, esta eres tú, dictatorial, inflexible, demandante, dominadora, intolerante… Ahora vengan (se encaminan a la recámara de la hija), ahí señala un poster de Gloria Trevi, y le comenta: -Y la de aquí eres tú, desmadrosa, desaliñada, irreverente, sin sometimiento a regla alguna… ¡Ah!, esperen, porque todavía no he acabado, expone el papá, que esta ocasión se dirige a la habitación de la que lo habían sacado y abre una revista en una página en la que se observa un perrito callejero. Se los muestra y agrega: y este soy yo…

La hija, ni tarda ni perezosa, le reclama: pero y ese perro qué, qué tiene que ver…

El padre agrega: exactamente, nada tiene que ver.

Bien, pues esta anécdota que me contó mi prima Fabiola Albor, de sus papás y una de sus hermanas. Nada tiene que ver con el tema para esta colaboración, pero no quise dejar de escribirla, porque es muy buena.

¿Cuántas veces estamos tan ajenos en algún sitio? ¿Cuántas otras asumimos responsabilidades que no son nuestras? ¿Cuántas otras estamos buscando tema y nada nos apasiona? ¿Quién hubiesen preferido ser: el papá, la mamá o la hija? Yo desde luego, mi prima, que fue la que vio y escuchó todo, sin participación alguna, y me lo contó. ¿Ustedes?

Lo que sí tiene que ver es que estos son tiempos de envidia y esa, la envidia, nos recorre el cuerpo y los pensamientos todos…

¿Qué será lo que nos genera mayor envidia en este mundo y actualmente? Acaso, las amigas no lo sabremos para todos, pero sí intuimos aquello que nos la provoca: la falta de descanso… Ese tener que estar como hoy, aquí escribiéndoles en el que he denominado el cuarto de las máquinas y no estarlo haciendo desde una tumbona mirando el mar y con un Martini al lado. Pues a últimas fechas, soy totalmente incapaz de planear unas vacaciones de sol, que dicho sea de paso, son las únicas en las que descanso.

Sí, ya sé. Siempre me digo que debemos sentirnos importantes cuando hemos trabajar mientras muchos se pasean…, pero debe ser el tiempo que no he salido a la playa, y que ya me viene haciendo falta. Esta, en todo caso, puede ser la mejor de las envidias. La más sana. No es monetaria, ni de poder… ni mi deseo hacia alguien ‘imposible’.

Aunque díganme si no, los mejores pecados capitales son: la gula y la lujuria. En fin, estos dos, nos los llevaremos mis amigas y yo en la bolsa cotidiana, que de alguna manera podremos aprovechar, aún sin andar de paseo ni reposando.

Y es que sin ocio y pereza, pues venga bien la gula, preparando un manjar (aunque ya les he dicho que no cocino), para untar en el cuerpo humano, delicada y suavemente, para transitar por el terreno de la concupiscencia, que sin pierde alguno, será el mejor de todos los desenfrenos, a falta de sol.

Resulta que no, que no me la voy a pasar nada, nada mal. Acabo de descubrirlo. Solo acabo de escribirles y me aboco. Sean felices con un poco de gula y lujuria en su vida, pero no me vayan a salir con envidias, por favor. Vamos, sin flojera, a aplicarnos en el asunto, por mi parte, ya estoy buscando en la red algunas recetas.

Comentarios: celiatgramos@gmail.com

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