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Tipo de Cambio

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

Cambio en la percepción del riesgo provoca desinversión de cartera y salida de capitales

Durante los primeros cinco meses del año la moneda nacional ha sufrido una fuerte depreciación respecto del dólar y, en menor medida, también frente al euro. En las últimas semanas el peso ha estado sujeto a altibajos que lo han llevado a fluctuar en una banda de poco más de diez por ciento.

La volatilidad del mercado cambiario obedece a la incertidumbre que prevalece en los mercados internacionales, lo cual está ocasionando que cambie la percepción relativa de riesgo, tanto por el recrudecimiento de la aversión de los inversionistas, como por las políticas monetarias divergentes y por el retraso en la decisión de la Reserva Federal de aumentar las tasas de interés. Además de la aversión al riesgo, otros factores que afectan la cotización del peso son las oleadas de especulación que en tales circunstancia se presentan. De tal manera, la caída del precio del peso no proviene de un desequilibrio en la balanza comercial que pudiera presagiar una crisis.

La mayor demanda de dólares obedece a que la inversión de cartera por parte de extranjeros, fundamentalmente en valores gubernamentales de corto plazo, ha revertido su tendencia, migrando hacia valores en el extranjero y provocando presiones en el mercado cambiario.

Ante la salida de capitales, con fin de evitar una posible iliquidez en la economía del país, la decisión de recomprar valores gubernamentales por parte de la Secretaría de Hacienda con los excedentes de operación que le transfirió el  Banco de México, ha servido como medida para esterilizar los efectos de contracción en la masa monetaria y con ello evitar que se pudiera producir una contracción de las actividades productivas.

Hasta ahora el blindaje financiero, fortalecido con la renovación y el aumento de la línea de facilidad ampliada que le ha otorgado al país el Fondo Monetario Internacional, así como el sostenido repunte del mercado interno, han permitido hacer frente a los choques externos sin que repercuta significativamente en el crecimiento económico del país, así como tampoco en el empleo y en la inflación .

En virtud de los signos de una recuperación con mayor solidez en Estados Unidos, se espera que se termine la pausa en la normalización de su política monetaria y que en este mes la Reserva Federal pudiera aumentar la tasa de interés. Ante la incertidumbre que genera el rumbo que tomará la política monetaria norteamericana, las autoridades monetarias y financieras mexicanas han mantenido un estrecho seguimiento de la situación internacional y en especial de las decisiones de la Reserva Federal, lo cual los ha llevado a una cautelosa vigilancia del mercado cambiario, solo interviniendo cuando se presenten movimientos especulativos que podrían generar distorsiones.

A pesar de que se prevé un menor flujo de inversión extranjera en los próximos meses y en 2017, la disminución obedecerá a menores entradas de inversiones de cartera, pero se mantendría la inversión dirigida a actividades productivas. De tal manera se puede esperar, hacia fin de año, que el tipo de cambio encuentre su nivel de equilibro y se contenga la volatilidad y la especulación.

miggoib@unam.mx