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Todos ganan en una democracia participativa

  • Yolanda de la Torre Valdés

Buena parte del valor de una democracia radica en la forma en que, en ésta, al final de las jornadas, todos de una u otra forma, pueden decirse ganadores más allá de los votos. Es por ello, entre otras razones, que no debe limitarse el ejercicio democrático a la mera consecución de sufragios. Es importante tener altura de miras.

Dada la forma de organizar los procesos electorales en México, año con año en nuestro país se tienen comicios que van desde los presidenciales y los legislativos federales, hasta aquellos en los que la población de los distintos estados de la República y la Ciudad de México eligen autoridades locales como gobernadores, jefe de gobierno, presidentes municipales y también a los respectivos legisladores.

Quizá eso de tener elecciones cada año sea algo que sería oportuno ajustar en nuestra democracia, pero tiene cierta utilidad, entre otras cosas para ver que, de uno u otro modo, todos ganan algo, ya que no todas las victorias son necesariamente grandes triunfos, ni las derrotas momentos de avasalladoras pérdidas. Recordemos que llegan a existir aquellas conocidas como “rifas del tigre”.

Una vez transcurridos los comicios correspondientes al presente 2017 y dando un vistazo a lo ocurrido en los inmediatos anteriores, como los de 2015 y 2016, se puede apreciar que las diferentes fuerzas políticas (incluyendo independientes), que de una u otra forma representan la visión de la mayor parte de las mexicanas y los mexicanos, han obtenido triunfos importantes.

Empecemos por pensar en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del que muy poco o nada se esperaba ya tras la desbandada que sufrió tras la creación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Este año enfrentó su primera gran prueba tras la casi total disolución de su bancada en el Senado, con las elecciones de gobernador en el Estado de México, donde se demoró en la presentación de un candidato. Éste fue Juan Zepeda, exalcalde de Ciudad Nezahualcóyotl, quien logrando quedar en tercer lugar, demostró que su partido no está desfondado y puede ser aún competitivo para el 2018, un aliado que puede ser la diferencia para cualquiera de los más grandes.

En cuanto al PAN, si bien quedó en cuarto lugar en el Estado de México con su candidata Josefina Vázquez Mota, además de haber perdido un estado como Coahuila, al que daba como ganado, en la actualidad gobierna en más entidades de las que había conseguido en toda su historia, lo que le da un protagonismo a nivel nacional.

En cuanto a Morena, si bien hasta el momento no ha tenido más triunfos que legislativos y algunas delegaciones de la CDMX que han sido bastiones de la izquierda en los 20 años recientes, además de haber conseguido un vistoso segundo lugar en el Estado de México, bien puede señalársele por el gran crecimiento que como partido ha tenido a muy pocos años de haber sido creado. Es decir, que mientras otros partidos de reciente creación y otros de no tan reciente pelean aún por conservar su registro, Morena compite ya en las grandes ligas.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), si bien distó de tener en el 2016 un buen año, se mantuvo como primera fuerza legislativa en el 2015 y logró triunfos en los estados de Coahuila y México (principal bastión electoral), en el presente 2017.

Todo lo señalado permite ver que en la democracia mexicana, todos los partidos políticos principales e incluso alguno que otro competidor independiente tiene márgenes de triunfo y competitividad, por lo que nadie puede considerarse avasallador, ni avasallado. Nuestra democracia tiene un lugar para todos.

* Senadora de la República

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@Yoladelatorre