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Toma y daca del TLCAN

  • Salvador del Río

Seguramente el gobierno de México tiene ya listo el grupo de funcionarios, asesores y empresarios que participarán en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos, cuyo comienzo está fijado para el próximo 16 de agosto. Será una batalla económico-política de varios meses para enfrentar el proteccionismo que se trasluce en el documento presentado al Senado norteamericano por el representante comercial del presidente Donald Trump, Robert Lighthizer.

Los negociadores mexicanos tendrán ante sí cuestiones planteadas en las que figuran lo mismo propuestas positivas para la relación entre los tres países, que cuestiones en las que el presidente Donald Trump ha insistido para presentar a la economía norteamericana como víctima de un trato injusto respecto de sus otros dos socios en el Tratado de Libre Comercio. Algunas de ellas:

Sin citar datos precisos ni cifras, el documento para el comienzo de las negociaciones habla de supuestos daños a la economía norteamericana por la migración de empresas de ese país hacia México y Canadá. Miles, quizá millones de empleos se han perdido en Estados Unidos por esa competencia, afirma el representante comercial. Asimismo, sin mencionar posibles medidas para lograrlo, se menciona en ese documento la necesidad de reducir el déficit de la Unión Americana con Canadá y con México. Es la misma postura que el presidente Trump ha manifestado ante otros países y regiones del mundo, al pronunciarse por un libre comercio, a condición de que, afirma, sea justo, es decir, benéfico para su país. Cuando Estados Unidos proponga en las negociaciones de agosto próximo mejores salarios y condiciones de trabajo para México, podría pensarse en un supuesto interés norteamericano en defensa de los trabajadores mexicanos. Altruismo puro. No es así. Lo que busca el presidente Trump es reducir la competencia de México en el aspecto salarial, que en épocas anteriores constituyó un atractivo para las inversiones norteamericanas, no sólo en México sino en otros países en donde las condiciones laborales son similares.

Estados Unidos planteará en las negociaciones del TLCAN la supresión del capítulo 19 del acuerdo del Tratado que se refiere a la posibilidad de acudir al arbitraje internacional para resolver controversias comerciales entre los tres países. Busca con ello imponer su fuerza de nación poderosa en las relaciones comerciales con México y Canadá, sin la posible participación de instancias como la Organización Mundial de Comercio y otras.

Los negociadores mexicanos deberán aprovechar, sin duda, elementos positivos del documento del representante comercial como la transferencia tecnológica, con el empleo de las técnicas informáticas, para una mejor relación económica dentro del Tratado. Pero a la vez, deberán desplegar esfuerzos y estrategias de negociación para contrarrestar lo que sin duda se encuentra oculto o aparente, en las propuestas de negociación del gobierno de Donad Trump. Será un estira y afloja en el que a la habilidad diplomática deberá unirse la firmeza en la defensa de los intereses legítimos del país. Debe entenderse que en todo convenio, acuerdo o tratado bilateral o multilateral, las partes ceden algo para compensar lo que aprovechan. Si Estados Unidos se queja de un trato injusto e inequitativo, México y Canadá pueden decir lo mismo por el cierre o la reducción de muchas de sus empresas, grandes, medianas o pequeñas, ante la competencia de las norteamericanas que las han desplazado o marginado desde la vigencia de ese instrumento en 1994.

Srio28@prodigy.net.mx