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Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

Tragedia nacional tras la Reforma Energética

Desabasto energético anticipado, alza de precios, brutal especulación, profunda incertidumbre económica, son solo algunos de los primeros efectos de la puesta en marcha de la Reforma Energética luego de que por fin han logrado abrir el mercado fosilífero tras casi ocho décadas de control estatal en México.

¿Dónde quedaron las promesas gubernamentales de que con las Reformas Estructurales, principalmente la energética, se beneficiaría el crecimiento económico de la nación? ¿A quién en realidad beneficiarán y están ya beneficiando? Las respuestas son contundentes. No a lo que hasta ahora hemos comprendido por Nación y mucho menos a su pueblo. México sigue siendo, como la historia lo ha corroborado una y otra vez, un cuerno de la abundancia que se sigue derramando hacia Estados Unidos y ahora también hacia los mercados internacionales sin freno alguno, como nunca antes.

Por ello, es particularmente grave el doble discurso que se ha manejado desde un inicio. Un inicio que comenzó desde que las primeras administraciones neoliberales irrumpieron en el poder y se dieron a la tarea de desmantelar descaradamente al Estado Mexicano, principalmente durante el salinato, y que se precipitó hasta terminar de pulverizarlo en las dos últimas gestiones. Lo sobrecogedor es que ni siquiera es cuestión de partido, porque lo mismo han saqueado al Estado que una vez se dijo social y entregado los recursos a intereses privados el PRI que el PAN, cuando han estado a cargo de la administración federal, que el PRD o cualquier otro partido en las gubernaturas locales, comprendida la hoy Ciudad de México.

Ahora resulta que la economía mexicana estará como nunca en vilo a partir de que en 2017, según anuncio que se espera sea dado a más tardar el 31 de diciembre, cada semana y luego cada día la Secretaría de Hacienda fije precios máximos a la gasolina. ¿Para esto se buscó liberar el mercado del combustible? Y, lo más importante, ¿no acaso la principal promesa para instrumentar la reforma energética era que bajarían los costos de la gasolina para los ciudadanos? Es todo lo contrario. Los analistas prevén alzas inéditas y eso sólo augura que sobrevendrá una incontenible y anárquica inflación en todos los órdenes.

Lejos de que la Reforma Energética haya contribuido a transparentar costos y manejos o de que incentive la competitividad regional y nacional, sólo nos conducirá a culminar con el proceso indignante de entrega servil de nuestros recursos y patrimonio nacionales al gran capital. Revertir las inminentes afectaciones será irreversible. Hemos perdido nuestra soberanía económica y no tardaremos en formalizar la política que es una realidad de facto.

Antes de lo pensado estamos ya viviendo la película de terror que nos ha augurado Carstens, pero no es algo inédito. México ha vivido en la saga del despojo desde que se tiene memoria. Ello, aunado a la conmemoración luctuosa próxima de nuestra Constitución, nos recuerda que perdimos el sentido de Patria desde que la mística de hombres como los constituyentes del 16 fueron dando paso a la dictadura de partidos cuyos intereses son sólo de índole personal desde el momento en que la sociedad no ha sabido ni querido imponer la voluntad popular.

¿Qué futuro depara a México ante tales circunstancias escalofriantes? La exclusión social, mayor violencia, delincuencia y un nulo crecimiento en todos los órdenes, particularmente en los grupos vulnerables a los que se tendrá que seguir manteniendo con programas de sobrevivencia y no de apoyo para un desarrollo nacional verdadero.
bettyzanolli@gmail.com.

@BettyZanolli