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Tres grandes educadores: Boutros-Ghali, Eco y Cardenal / Rosamaría Villarello Reza

  • Rosamaría Villarello

Las tres noticias que a muchos nos han conmovido en la semana trascurrida son los fallecimientos primero de Boutros Boutros-Ghali (93) egipcio, quien fuera secretario general de Naciones Unidas, seguida de la del italiano Umberto Eco (84), hombre de literatura universal, quien hizo de ella verdaderas obras de arte y el de Fernando Cardenal (82) nicaragüense, exministro de Educación.

El común denominador, de estos grandes hombres de tres nacionalidades distintas y formaciones, es el que vivieron los acontecimientos que marcaron el siglo XX, pero sobre todo, en esferas diferentes, su pasión por la educación y la cultura.

Boutros-Ghali con un ejercicio diplomático-político internacional con claroscuros durante su gestión entre 1992-1996; años convulsos de transformaciones mundiales del fin del siglo XX. Sin embargo, fue maestro de derecho internacional de numerosas generaciones tanto en la Universidad de El Cairo, una de las principales del mundo árabe, como en la Universidad de París, donde estudiantes de todos los países tuvieron oportunidad de tomar clases con él. Hoy habrá que recordar su estrecha relación que tuvo con México a través de sus exalumnos que con frecuencia se reunían con él en la UNAM o en El Colegio de México; e inclusive, muchos de ellos mantuvieron permanente comunicación con él en varios lugares donde viajaba o se encontraba. Sirva esta mención para recordar a un gran maestro.

De Eco se seguirá hablando y leyéndolo como lo que es ya: un clásico universal, al que ha sido integrado al grupo de los más grandes del pasado y del presente siglos. Calificativos que en mucho se debe a la trascendencia de su misión docente no solo escrita, sino a través de sus enseñanzas formativas. Enormes conocimientos transmitió con su paso por universidades como las de Turín o la de Boloña o impartiendo conferencias en muchos países, como lo hizo en México, donde tiene un caudal de seguidores. Las generaciones actuales de universitarios fuimos privilegiadas al escucharlo aquí o allá y al tener literatura de consulta permanente, hoy indispensable;  y sus futuros lectores, favorecidos de que haya escrito también para ellos, ya que como él decía, escribía para lectores que aún no habían nacido.

El último, Fernando Cardenal, cuyo deceso se produjo el sábado, fue una de las más importantes figuras en el periodo de la Revolución sandinista, pues aparte de haber ocupado el Ministerio de Educación lo renovó y puso en marcha la Campaña Nacional de Alfabetización más importante que haya habido en Nicaragua, reduciendo sustantivamente los índices de analfabetismo.

Cardenal siempre se mostró orgulloso de sus actividades docentes y de la incorporación de niños y jóvenes a los programas educativos. Siendo un clérigo jesuita, simpatizó con la teología de la liberación y él mismo sufrió la persecución del Vaticano. Juan Pablo II lo expulsó de la Iglesia por sus actividades, a la cual retornó muchos años después. Continuó en la academia a pesar del cambio de régimen político y al inicio del siglo XXI llevó a cabo otra campaña similar a la anterior.   Cardenal también mantuvo siempre su cercanía con México, tanto en el orden educativo como en el cultural.