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Trump, mensaje de discordia

  • Héctor Luna de la Vega

  • Héctor Luna de la vega

Como muchos sabemos el modelo para elegir el Presidente en EU diseñado hace más de 200 años es deficientemente democrático, pero efectivo en su representatividad de intereses económicos, prejuicios sociales y actitudes belicistas para el mundo.

Hillary Clinton rebasó a Donald Trump con dos millones de votos populares más y sin embargo perdió. Trump gana la Presidencia con solo el 27.5 por ciento del total, al darse una abstención del 45 por ciento, la cual se presenta en un escenario de miedo y racismo bajo el esquema de propuestas cubiertas de un nacionalismo exacerbado.

Voto de castigo dicen algunos a las políticas de los demócratas, antimexicanismo y antimusulmanes repiten otros, pero en el fondo de todo análisis se encuentra el voto de la discordia en tres elementos fundamentales:

• El riesgo de perderse el sueño americano por la entrada sin control de migrantes no deseados por la raza blanca o por los legales ya favorecidos en tiempos pasados, quienes no desean perder privilegios y entrar en un juego de nuevas competencias laborales. Dándose el pretexto de combatir mafias de delincuencia organizada principalmente mexicana o acciones terroristas de redes musulmanas.

• El costo del protagonismo económico y militar norteamericano en el mundo, ante una China creciente a la cual EU debe pagar una gran deuda externa y una OTAN cara en términos de una nueva interpretación del costo beneficio de su representación como inhibidor bélico. Todo lo anterior, cuando ya está terminada la etapa de Guerra Fría con Rusia y los conflictos parecen geográficamente lejanos.

• Una clara intención de mantener los privilegios de la clase económica norteamericana, a partir de la expansión de negocios con ventajas a los empresarios de EU, para mantener el arcaico esquema de acumulación de la riqueza en solamente el uno por ciento de la población mundial. Donde la responsabilidad social de las empresas no existe y donde la ventaja del más fuerte se imponga en el mundo de los negocios, evitando la participación de nuevos competidores.

La imagen de un Trump tramposo, mentiroso, altivo, racista, belicoso, sexista, macho e ignorante, pesó poco ante la posibilidad de un Presidente para regresar al pueblo norteamericano a las épocas de aquel auge “gringo”, donde EU era el súper imperio de la postguerra.

El voto por Trump fue variado. Las estadísticas marcan a su favor el 53 por ciento de las mujeres blancas y el 32 por ciento de las latinas, resaltando el 39 por ciento de la Florida por los inmigrantes cubanos. En la vertiente religiosa votó por él 81 por ciento de los evangélicos y el 52 por ciento de los católicos, haciéndolo mayoritariamente quienes poseen menor educación. El 65 por ciento de los latinos y los asiáticos votaron por Clinton con el 80 por ciento de los afroamericanos.

Trump significa una nueva visión y reacción de EU para el mundo, donde se espera un cambio geopolítico lleno de tensión y declaraciones de guerra a yihadistas, Isis, norcoreanos y todo grupo antinorteamericano. Sin embargo, la fuerza de EU no es tal como era antes, ni tampoco las intenciones de Trump serán suficientes para enfrentar un mundo lleno de cambios económicos y con nuevas reglas geoestratégicas.

La mayoría de la población norteamericana le manda al mundo un mensaje de odio y de frustración ante la pérdida gradual, inevitable y constante del poderío de una nación sobre la cual Trump provocará el efecto -más adelante- de una derrota del imperialismo “yanqui”, por lo menos en los próximos cuatro años.

Con orgullo y dignidad demos tiempo al tiempo.

hectorluna2026@gmail.com