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Trump: necesidad de prender alarmas

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

En breve pero muy sustancial discurso de toma de posesión presidencial, Donald Trump aprovechó sus apenas 16 minutos de mensaje para exponer sustancia sin tapujos ni recovecos; en forma directa, tajante y sin desperdicios manifestó sus planes y la orientación de su Gobierno bajo feroz nacionalismo. Podemos estar en franco y abierto desacuerdo con mucho o con la mayor parte de lo dicho, pero es evidente que se trató de un muy bien estructurado discurso político que apeló y exaltó a los sentimientos, a las emociones a los espíritus gringo-centristas que lo llevaron al poder.

Por supuesto hubo también demagogia, recurrió al facilismo populista, en donde se propuso pintar de negro fúnebre la realidad prevaleciente en EU, pero prometió que, a partir de su Gobierno, por una especie de arte de magia, todo se volverá color de rosa, todo va a cambiar para mejorar radicalmente y los desfavorecidos resultarán en adelante ser los favoritos favorecidos. En su emotiva perorata, el magnate de la muy hermosa esposa lanzó:

“Durante demasiado tiempo un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del Gobierno, mientras el pueblo soportaba los costos… Hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de un Gobierno a otro o de un partido a otro. Estamos transfiriendo el poder desde Washington y devolviéndoselo a ustedes: la gente… Las palabras huecas son cosa del pasado. Ha llegado la hora de actuar”.

Pero algo que es indispensable resaltar es la parte que de manera directa o indirecta Trump se la dedicó a nuestro país, y para lo cual debiéramos estar ya muy prevenidos. El nuevo presidente, buscando tocar las fibras sensibles de las multitudes de indignados, aunque muy mal informados sobre el verdadero fondo de la realidad, que optaron por la aventurera decisión de elegirlo peroró:

“Debemos proteger nuestras fronteras de los saqueos (ravages) de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros empleos. La protección nos conducirá a gran prosperidad y fortaleza… Reconstruiremos nuestro país con mano de obra americana (robándose el gentilicio que nos corresponde a todos los del continente). Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra americano y contrata americanos… Traeremos de regreso nuestros empleos, recuperaremos nuestras fronteras, recuperaremos nuestra riqueza y recuperaremos nuestros sueños… Hemos hecho a otros países ricos, mientras que la riqueza y fortaleza de nuestro país se han disipado en el horizonte. A partir de este día América va a ser primero”.

Cabe también resaltar el que Trump aplaudió la ratificación por el Senado de la designación del Gral. John F. Kelly como Jefe del Departamento de Seguridad Interna, exclamando: “¡El general Kelly. La frontera. Volveremos a tener una frontera!”. En este contexto resulta explicable que lo considere la “persona idónea como punta de lanza para la urgente misión de detener la inmigración ilegal, asegurando nuestras fronteras”. Este marino es quien tendrá también a su cargo lo relativo a la construcción del demagógico muro en la frontera con México.

Volviendo al inaugural pronunciamiento presidencial, es posible sostener que se trata de un magnífico modelo de emotivo y motivador discurso político con alta dosis de redentorismo populista y exacerbado nacionalismo, digno de alentar la inspiración de otros líderes populistas que también se promueven como redentores de sus pueblos, aunque se sientan o se crean de inclinaciones ideológicas opuestas a las del tradicional empresario convertido hoy en exitoso político.
amartinezv@derecho.unam.mx @AlejoMVendrell

Emotivos pronunciamientos que revierten estrategias,
excitando el aislacionismo y el proteccionismo