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Trump parte de premisas equivocadas

  • Alejo Martínez

Ante las indignantes actitudes de Trump, evitemos ir como turistas a EU.

  • Alejo Martínez Vendrell

Dentro de las máximas prioridades de Gobierno del presidente Donald Trump, en materia de política exterior se encuentra el de “Etiquetar a China como un manipulador de divisas”. Así que se comprometió a que desde su primer día en la Casa Blanca decretaría esa clasificación para aplicarle las sanciones correspondientes. En virtud de que no existe un tratado de libre comercio (TLC) con esa nación y de que el presidente no le puede echar la culpa a ello de ser el causante del gigantesco déficit de cuenta corriente (365 mmd en 2016) que EU padece ante una muy competitiva China, ha tenido que encontrar otro pretexto para tratar de encubrir la principal y verdadera razón de tal déficit, y así acusa al gigante asiático de ejercer presiones para mantener subvaluado su yuan o renminbi.

Es cierto que, de acuerdo con el criterio que hemos venido utilizando en esta columna, tomando como parámetro fundamental para definir la valuación de una moneda la vital competitividad del aparato productivo de un país, el renminbi se encuentra subvaluado, dado que la balanza de cuenta corriente de China ha sido y continúa siendo ampliamente superavitaria, lo que equivale a que su aparato productivo resulta sumamente competitivo.

Lo paradójico e irónico es que, siendo en efecto el yuan una moneda con muy sólido respaldo, los ataques y amenazas que ha lanzado en fechas recientes Trump contra la manipulación de tal moneda han provocado su devaluación, y el Gobierno de Xi Jinping ha tenido que manipular, pero para contrarrestar esa caída. Así las citadas acusaciones se han visto contradichas, al tiempo que nos proporcionan un ejemplo adicional del caprichoso e ilógico comportamiento de los mercados financieros.

Sin embargo, el fondo verdadero es que, en efecto, el yuan está subvaluado y ello le da mayor competitividad a China en sus intercambios internacionales, pero en contrapartida implica que su población se ve sujeta a un menor poder adquisitivo, a una mayor pobreza que si su moneda estuviera en equilibrio. Por el contrario, EU tiene una moneda sobrevaluada que le resta competitividad a su aparato productivo pero que le proporciona a su población un mayor poder adquisitivo y un nivel de vida artificialmente elevado.

China y EU, en tanto que ambos han extremado sus estrategias de subvaluación y sobrevaluación monetaria, constituyen esclarecedores ejemplos del efecto que conlleva en cuanto a la generación de empleos, cada una de estas opuestas estrategias: la potencia exportadora sacrifica ingreso, pero tiende a crear más empleo en su territorio al producir para el extranjero, en tanto que la potencia importadora goza de artificial ingreso adicional, pero el consumo importado que excede a su producción exportada crea empleo en el extranjero y no en su territorio.

La población estadunidense no ha querido, se ha resistido a tomar conciencia de que, a través de una desmesurada emisión primaria de dólares, que son absorbidos con avidez por el mundo, se están financiando un alto nivel de vida que no corresponde a su actual productividad. Ni siquiera la gran mayoría de sus muy destacados e inteligentes economistas parecen querer asumir conciencia de ello y por supuesto su nuevo Presidente no solo tiene menor consciencia, sino que adolece de mayor incapacidad para asimilar esa cruda realidad y prefiere encontrar una más cómoda y simplista explicación a los problemas de desplazamiento o pérdida de empleos a los TLC’s, a los inmigrantes ilegales o a subvaluaciones monetarias, soslayando elementos de definitorio y contundente peso, como son la desmesurada sobrevaluación de su dólar, que les da gran poder adquisitivo mediante la simple impresión de papel moneda y los cada vez más acentuados procesos de modernización tecnológica que traen consigo mecanización, automatización y robotización.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell
La solución no es suprimir el TLCAN, sino evitar que la sobrevaluación del dólar le siga restando competitividad a EU.