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Trump: ¿Qué esperaban?

  • Pedro Peñaloza

“Mientras no haya un cambio de poder político, las leyes seguirán garantizando y justificando las formas de propiedad capitalista”

Santiago Carrillo
1. La desilusión infundada. Mañana Donald Trump asumirá la Presidencia de Estados Unidos, al fin se pasará al realismo y se dejarán a un lado las especulaciones y las incertidumbres. Muchas y diversas expresiones han rodeado el arribo de este personaje; en México existen serias preocupaciones acerca del futuro de las relaciones entre ambos países. Por tal motivo, parecen comprensibles estas reacciones. Sin embargo, es pertinente cuestionarnos acerca del trato que ha recibido nuestra nación a lo largo de la historia. No vayamos tan lejos, en el periodo reciente encontramos pruebas más que contundentes de esto.

La interrogante es apropiada, ya que que nos permitirá colocar en otra perspectiva nuestras prioridades, puesto que al colocarnos los catalejos retrospectivos, descubriremos que no es del todo cierto que, con toda su estupidez e ignorancia, Trump sea una especie tan distinta a otros inquilinos de la Casa Blanca, es más, a propósito de las convocatorias a la protesta contra los desplantes del empresario, habría que indagar acerca de las bondades que pudo haber traído el eventual triunfo de Hilary Clinton. Si nos atenemos, como un indicador relevante, al número de deportaciones que hubo en la administración de Obama, el panorama con un Gobierno demócrata tampoco hubiera sido esperanzador.

Para muestra un botón: en los últimos 30 años Barak Obama es el mandatario que más personas ha expulsado del país, por encima de Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo. Entre los años fiscales 2009 y 2015, el número de deportados fue de 2 millones 571 mil personas; y, durante las primeros meses del año fiscal 2016 (al 30 de julio), la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) contabilizó 196 mil 497. La suma de ambas cantidades da como resultado 2 millones 768 mil 357, cifra a la que habría añadirle los deportados del primero de agosto al 20 de enero de 2017. (Univisión Noticias, con datos del Departamento de Seguridad Nacional).

2. Contextos y pretextos. Por supuesto que el arribo de Trump resulta inquietante, sobre todo por sus posturas nacionalistas/racistas, que no solo afectarán las relaciones con la economía mexicana, sino que trastocarán también la dinámica del funcionamiento del Capitalismo en su fase de dominio financiero. Es en este marco donde tenemos que ubicar a México en las coordenadas de un país periférico que mantiene una relación umbilical con los vecinos del norte, enfrentará a una economía estadunidense que presenta problemas de “bajo crecimiento e insuficiente generación de empleos bien remunerados, como resultado de la política de austeridad fiscal y los límites de la política monetaria flexible” (Huerta. La Jornada. 17/Enero/17, pág. 14). En consecuencia, ¿qué instrumentos económicos puede utilizar el Gobierno mexicano si carece de una visión autónoma y rupturista de la hegemonía estadunidense?

Trump puede tener éxito en la exacerbación del chauvinismo, las condiciones de su país y el rencor de una clase media blanca proletarizada sin empleo son abono para una tierra fértil de odio y resultados inmediatos. Pero los límites de la feroz competencia que impone la dinámica capitalista pueden chocar con sus ocurrencias momentáneas, aunado a esa costumbre de pelearse con todos los frentes al mismo tiempo, provocando serias complicaciones a los mecanismos de control y expansión que imponen los organismos financieros internacionales.

Epílogo. Frente a este desafío, el pequeño grupo de Los Pinos resultará incapaz de entregar buenas cuentas a las mayorías mexicanas.
pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz