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Última llamada rumbo al 2018 / Razón de Estado / Joaquín Narro Lobo

  • Joaquín Narro Lobo

Después de un inicio de año acelerado como pocos tras la captura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, personaje por toda la sociedad conocido y calificado como uno de los principales enemigos de los gobiernos mexicano y norteamericano, el país comienza a tomar su verdadero ritmo en un año que se antoja definitorio en materia política. La agenda pública de lo que resta de la presente administración en buena medida se construirá por lo que suceda en 2016. Es, por decirlo de alguna manera, la última llamada de cara al cambio de Gobierno en un par de años.

En menos de tres semanas, México se convertirá en el anfitrión del Papa Francisco, quien con su visita despertará lo mismo esperanza para algunos, que incomodidad para otros. Como ningún otro Papa que los tiempos modernos recuerden, Francisco ha basado buena parte de su discurso en temas sociales como la pobreza, la desigualdad, la corrupción, los derechos humanos, los migrantes o la impunidad, entre otros. Por ello, será interesante escuchar aquello que el máximo líder católico tenga que decir a un pueblo con más de 80 por ciento de creyentes. No sorprende, entonces, las muchas voces dentro del Gobierno federal que miran con recelo y preocupación esta visita y aquello que pueda decirse de temas como la injusticia social, el maltrato a los pueblos indígenas o incluso lo relativo a Iguala y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Doce entidades federativas, más de una tercera parte del país, vivirán elecciones de gobernador. Para el PRI resulta fundamental tratar de minimizar las pérdidas que, según muchas encuestas, podría enfrentar en Estados como Veracruz, Zacatecas o Chihuahua. Para Acción Nacional, resultará fundamental luchar para mantener Puebla y buscar, de la mano de sus alianzas con el PRD, alzarse con triunfos en Estados como Oaxaca o Sinaloa. Para Morena, estas elecciones son la oportunidad de armar una campaña nacional en la que el único candidato que importará será Andrés Manuel López Obrador, quien sigue caminando el país y construyendo base social para su candidatura en un par de años.

Con la captura de “El Chapo” y la debacle en el precio del petróleo y en la paridad del peso frente al dólar, pareciera que en el partido gobernante se consolida la figura de Miguel Ángel Osorio como firme aspirante a la candidatura presidencial en la misma medida que de forma cotidiana disminuyen las posibilidades de Luis Videgaray. En Acción Nacional, todo parece estar entre Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. En el PRD se perfila Miguel Ángel Mancera y muy detrás lo siguen Silvano Aureoles y Graco Ramírez. En Morena, como en ningún otro instituto político, el candidato está definido incluso antes de la creación formal del partido.

Con este panorama, 2016 será el año que defina la sucesión presidencial y marcará el destino nacional por cuando menos los próximos ocho años. De la habilidad de quienes se encuentran jugando a la política y forman parte del tablero, dependerá el destino de 120 millones de mexicanos y de sus respectivos grupos políticos. La moneda está en el aire y el futuro nos ha alcanzado. Que todo salga bien para México.

joaquin.narro@gmail.com Twitter @JoaquinNarro