imagotipo

Ultraconservadores, opción a desplazar

  • Yolanda de la Torre Valdés

Definitivamente no fueron pocos quienes tras elecciones como la de brexit, que determinó la gradual salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea, así como la que en noviembre pasado terminó por llevar a un personaje como Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, se preguntaron y cuestionaron a los demás ¿qué es lo que está pasando?

Por una parte, no resultaba fácil de entender, especialmente después de que por ejemplo en Estados Unidos, por primera vez en su historia tuvieron un presidente de origen afroamericano, no faltaron quienes veían en el hecho una alternativa de mayor apertura, respeto y tolerancia creciente. El problema es que tras varios años de ir a la búsqueda de un electorado cada vez más abierto e ilustrado, se fue dejando de lado a un muy particular núcleo de la población en el que no muchos pensaron.

Algo que sorprende alrededor del mundo de una nación que hoy por hoy es la máxima potencia económica y militar del mundo, es que aún tengan importantes grupos poblacionales que rechazan la ciencia y expresan fervientemente su creencia en el Creacionismo. Es decir, desechan la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin y creen que la especie humana desciende directamente de Adán y Eva.

Se trata de un grupo de la población de Estados Unidos que jamás atendieron los Demócratas y que Republicanos como Ronald Reagan, los dos Bush e incluso el llamado Tea Party, nunca tomaron en cuenta, algo que sí hizo Donald Trump, logrando a través de ellos, mediante absurdas e incumplibles promesas, los votos necesarios para despachar en la Oficina Oval.

En el caso del brexit en la Gran Bretaña, el problema radicó en un electorado joven y desidioso que no acudió a votar cuando se le convocó, algo que sí hicieron los británicos de avanzada edad y espíritu conservador, quienes optaron por salir de la Unión Europea, un problema del que ahora no saben cómo echarse para atrás en el Reino Unido.

Es así que en un entorno de elecciones que se inclinan por lo ultraconservador en diferentes partes del mundo, en la Europa Unificada comenzaron a tener dos preocupaciones al respecto, una la creciente influencia de este tipo de líderes y otra, el evidente intento de injerencia en los resultados electorales de otros países por parte de Rusia, de lo que ya se ha señalado como ejemplo el caso de Estados Unidos.

En los meses recientes se llevaron a cabo elecciones generales en Holanda, donde resultó triunfador el liberal de derecha, Mark Rutte, quien se impuso al ultraconservador xenófobo Geert Wilders, también caracterizado por su antieuropeísmo. Allá en Holanda, ante el sustentado temor que había de que hackers rusos hubieran manipulado los sistemas de cómputo electorales, desde un principio se optó por hacer un conteo de los votos manual, con lo que tuvieron plena seguridad del triunfo de Rutte.

El pasado domingo en Francia hubo también elecciones a las que llegaba fuerte la antieuropea y xenófoba Marine Le Pen, del Frente Nacional, quien no pudo derrotar al centrista Emmanuel Macron del partido En Marcha. Algo que también causó un respiro, ya que, aunque en dos semanas volverán a contender ambos en una segunda vuelta, ya que ninguno logró el 50 por ciento de los votos, por lo que para asegurar el triunfo definitivo de Macron, se le sumaron ya tanto socialistas, como neugaullistas se le sumaron. Es así que se va logrando poner un freno a irracionales ultraconservadores en elecciones, aunque no hay que confiarse, pues aún sin ganar siguen mostrando fuerza.

* Senadora de la República

yolandadelatorre@senado.gob.mx

YolandaDeLaTorreV

@Yoladelatorre