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Un avance democrático en las instituciones del DF | Jorge Schiaffino Isunza

  • Jorge Schiaffino

Proseguimos con las diversas etapas de consolidación de la vida democrática de la Capital del país, sin duda un paso trascendente respecto de las concepciones históricas fue cuando se decidió crear un espacio de representación ciudadana.

No es sino hasta 1987 que se concreta la creación de instituciones locales propias, con la creación de la Asamblea de Representantes se trasladan las primeras facultades a un órgano de representación ciudadana que tenía como mandato el expedir bandos, ordenanzas y reglamentos de Policía y buen Gobierno en numerosas materias del ámbito local.

Entre 1988 al año 1993 se analizaron opciones y se dieron diversos debates entre autoridades, asambleístas, legisladores, círculos académicos y sociedad en general, que desembocó en Reformas Constitucionales conducentes a la creación del Estatuto del Distrito Federal. Los aspectos más relevantes de esa reforma fueron:

-Transformar a la Asamblea de Representantes de órgano de representación ciudadana, facultado para dictar bandos, ordenanzas y reglamentos de Policía y buen Gobierno, a un órgano legislativo con mayores atribuciones, entre las que se incluyeron la aprobación del presupuesto y la cuenta pública, así como la fiscalización del Ejecutivo.

-La elección indirecta del entonces denominado Jefe del Distrito Federal, por parte del Presidente de la República, la cual recaería en alguno de los representantes populares  (senadores, diputados y asambleístas) del Distrito Federal.

-La supresión del Departamento del Distrito Federal como órgano administrativo encabezado por un regente, para convertirse en un órgano de Gobierno Ejecutivo de una entidad federativa.

-La eliminación del Consejo Consultivo de la Ciudad de México y las juntas de vecinos en cada delegación, y la creación de Consejos Ciudadanos por delegación política, elegidos por la ciudadanía, a propuesta de los vecinos organizados.

Parte de la “reforma electoral definitiva” se revisó, una vez más, con la participación del Gobierno federal, del local, de los partidos y de grupos sociales, el estatus juridicopolítico del Distrito Federal y, con el acuerdo de los diversos grupos parlamentarios, el Constituyente Permanente aprobó otra reforma, cuyos principales temas fueron:

-La elección directa de un jefe de Gobierno del Distrito Federal

-La elección directa de los titulares de los órganos políticoadministrativos (delegaciones)

-La adición de facultades a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en materia electoral, seguridad privada y responsabilidades de servidores públicos del órgano judicial local.

-Derivación al Estatuto (no ya en la Constitución), del sistema de nombramiento del servidor público que tiene a su cargo el mando directo de la fuerza pública, así como del procurador de Justicia.

Durante este proceso, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en diversas ejecutorias, ha reafirmado el carácter del Distrito Federal como una entidad federativa con un “status” particular, su existencia como un orden jurídico identificado, junto con el de la Federación y los estados, en el conjunto del Estado Federal Mexicano y el carácter de órgano que tienen su Asamblea, su jefe de Gobierno y su Tribunal de Justicia.

Como es notorio los grandes acuerdos para esta transformación fueron asegurados por el consenso entre las mayorías en el Congreso Federal y los partidos de oposición, así como la voluntad política del Poder Ejecutivo Federal.

Es en esta etapa cuando surge con mayor constancia el debate sobre el carácter jurídico del Distrito Federal y sobre la conveniencia o no de dotarle de su propia Constitución.

Agradezco a nuestros lectores por su interés y comentarios sobre este interesante tema de nuestras instituciones en la Capital de todos los mexicanos.

Al tiempo.

* Exlegislador

jorgeshiaffinoisunza@yahoo.com.mx

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