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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Lucía Rafael
  • Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas

 

En estos días, he tenido la oportunidad de leer los proyectos presentados por diversas organizaciones de la sociedad civil, que participaron en la 6ª Entrega del reconocimiento “Hermanas Mirabal” a través del “Banco de Buenas Prácticas contra la violencia hacia las mujeres y las niñas”, que lleva a cabo la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal”. Ha sido profundamente conmovedor y esperanzador descubrir y corroborar cuántas personas y grupos están desarrollando proyectos admirables, estructurados, creativos comprometidos, para comenzar en los tres rubros de la convocatoria: Prevención, Atención y Acceso a la justicia para las víctimas de la violencia de género.

El Banco de Buenas prácticas, tiene todo que ver con este 25 de noviembre, tiene que ver con esa frase desgarradora: “Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”, que Minerva Mirabal dijo cuando les advirtieron que el Estado dominicano quería matarlas. O más cerquita: “Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas”. La mayoría de las mujeres que llevan años de trabajo para erradicar la violencia contra las mujeres, para prevenirla, para llevar acciones y darnos acceso a la justicia son de esta cepa, y dan tanta esperanza a un país y un momento de la historia de la humanidad en donde parece que hemos perdido nuestro carácter de humanos… Ellas lo son, tanto que te rompe, tanto que te grita: ¡No se vale rajarse! No se vale sentarse a llorar, y si lo haces, llora mientras caminas, llora mientras haces, porque si no eres tú, si no somos nosotras; nosotros los seres humanos, “ciudadanos de a pie”, nadie, nada será suficiente para romper con los niveles de injusticia, discriminación, brutalidad, violencia, misógina, abandono, absurdo, a los que las mujeres en México estamos expuestas.

Crear un Banco de información, una red de organizaciones civiles solidarias, profesionales, amorosas, capaces de darlo todo por sus iguales, es fundamental; para reconocer, visibilizar e interconectarnos, ¡Necesitamos tanto saber que somos tantas! ¡Necesitamos tanto saber que no estamos solas! Estas organizaciones trabajan por las mujeres y las niñas cuya realidad las ha situado en los múltiples y desgraciadamente infinitos tipos de violencia al que nuestra sociedad y sus miembros las; nos exponen. Desde las mujeres indígenas que se constituyen para trabajar por sus iguales, mostrando a l@s suy@s a través del arte y sus propios elementos culturales y narrativos los problemas específicos de su comunidad relacionados con la violencia, la salud, la invisibilidad, hay, quienes trabajan frente a la discapacidad que discrimina doblemente a las mujeres que la sufren, las que educan para romper los estereotipos que tanto daño provocan, quienes trabajan por que l@s académic@s entendamos y rompamos con los estereotipos y la violencia de género en nuestro ámbito. Hay quienes abrigan y ayudan a reconstruirse, quienes hacen política para visibilizar y cambiar la realidad y las leyes que victimizan a las mujeres. Hay quienes entregan la vida y se multiplican en creatividad y esfuerzos, en profesionalismo para dar posibilidades y dignidad a las mujeres y sus hijos porque lo han perdido todo.

Hay quienes con una vocación profundamente social y un compromiso con el país, se la juegan no solo en el campo, sino en las aulas, en las Cámaras, en las leyes y no pararán hasta que dejen de matarnos, aunque se les vaya la vida en ello. Y hay quienes desde el “artivismo” han sabido dar la voz a las sobrevivientes de violencia sexual y doméstica; arte para romper el silencio. Todas ellas “nos regresan el alma al cuerpo”, por ellas, por quienes desaparecieron y fueron asesinadas.

Por las que están por venir y merecen otro México, marchamos hoy 25 de noviembre, “día mundial de la no violencia contra las mujeres” en Reforma, a las 17 horas. Todas las que tampoco queremos callar, para darles las gracias, para gritar #NiUnaMás! Mientras hay profesores que consideran que “pedir que no nos sigan matando”, se equipara al nazismo. “Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas.”