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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Lucía Raphael
  • #QueremoselNobelparaVeraRubin

La vida de Vera Rubin es una hermosa y dolorosa metáfora, no solo de su propio descubrimiento en astrofísica; en relación a su carrera y tema de investigación: “la materia oscura”, ésta lleva a pensar en el rol que mujeres, genias, vanguardistas o ciudadanas de a pie terminamos por jugar al interior de las galaxias sociales. La científica murió este 25 de diciembre a la edad de 88 años, habiendo recibido algunos de los reconocimientos más importantes por su labor, pero su muerte, le quita, según las reglas del premio, la entrega de Nobel de ciencias. Yo pregunto: si la academia fue capaz de reconocer en el trabajo del cantante Bob Dylan, uno literario, ¿No podrían -también- romper sus reglas para regresar a Vera Rubin el lugar que se merece? En la entrega del Nobel de Literatura, fue una mujer, Paty Smith, y su magnífica interpretación frente a la élite que lo otorga, quien me hizo entender las razones de tal premio: fueron sus silencios, sus reinicios, su “materia oscura” que le dio sentido.

No puedo dejar de pensar como la vida, la genealogía de Vera Rubin; su curiosidad apasionada por el universo desde los 10 años de edad, su tesón para formarse dentro de la investigación física y astronómica, y las dificultades que el establishment le impuso, bloqueándole el paso en varios momentos por ser mujer, tiene algo de alegoría de esa “materia oscura”. Imposible no hacer la analogía con Virginia Woolf, quien en el mismo siglo contó en “Una habitación propia” como, en tanto mujer no podía pisar el césped de las universidades. De la misma manera Rubin se topó con problemas de reconocimiento a su formación y carrera por ser mujer. Su trabajo fue rechazado, como el de Woolf, por los “especialistas” en sus áreas, no por falta de genialidad, ni por carencia de lucidez en la demostración de sus teorías o criticas, sino porque precisamente fueron de tal contundencia y anticipación a sus épocas, que expusieron a través de su trabajo que los detentores de la verdad siempre pueden estar equivocados, y porque tuvieron la osadía de mostrarlo siendo mujeres; ambas fueron limitadas por voluntad del “establishment”, y ambas fueron más allá de sí mismas y no se dejaron amedrentar. Woolf fundó junto con sus contemporáneos, Proust y Joyce, la Literatura contemporánea. Vera Rubin, a pesar del malestar que suscitó entre sus colegas, su teoría ha sido corroborada 20 años después, y hoy es fundamental para la comprensión de la materia.

Se denomina “materia oscura” a un tipo de materia que corresponde al 27 por ciento de la materia-energía del universo. Su nombre hace referencia a que no emite ningún tipo de radiación electromagnética como la luz. De hecho no interactúa en ninguna forma con la radiación electromagnética, siendo completamente transparente del espectro electromagnético. No es visible, pero gracias a su estar, permite el equilibrio y el balance.

Estoy convencida de que para este establishment las mujeres tendríamos que permanecer como esa “materia oscura”, que les da legitimidad y que puede ser borrada como se intentó hacer con Rubin en el ámbito de la ciencia. Y paradójicamente, también estoy convencida de que como ellas; estas extraordinarias mujeres que logran sobrevivir a pesar de los decretos y verdades parciales del establishment, “la energía oscura”, todo lo que Freud no pudo entender del inmenso “continente negro” que le significamos; podemos decir que no nos interesa que sea catalogado, pero sobre todo que esa “materia oscura” deviene una promesa de sobrevivencia y otra forma de vida, para los meses y años que están por venir. Si “lo femenino” es toda alteridad y desconocimiento del y lo otro…que como dice Rosa María Rodríguez Magda; el siglo XXI sea femenino (o no será).

#QuelasDiosasNosAgarrenConfesadas…

*Escritora e Investigadora IIJ –UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11