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Un cuarto propio

  • Lucía Raphael

“No nos callaremos más”, comunicado de 17 exsecretarias de Estado francesas sobre el acoso sexual: ¿Cuándo las nuestras?

El domingo 15 de mayo apareció en Francia, en el semanario “Le Journal du Dimanche” (El Diario del Domingo”), un comunicado-“tribuna”- con el título: “No nos callaremos más”, firmado por 17 mujeres de las más altas esferas de la política francesa: entre ellas; Christine Lagarde, exsecretaria de Economía; Rama Yade, exsecretaria de los Derechos Humanos y Catherine Trautmann, exsecretaria de la Cultura; a quien se sumaron dos homologas, en la misma lista encontramos una exsecretaria de Salud, una de Turismo, una de la Habitación – equivalente al Inofonavit-, dos de Seguridad Nacional, una del Deporte, dos de Ecología, una de Hacienda (equivalente), una de la Delegación de la Condición Femenina (INMujeres -equivalente-), una de los Derechos de las Mujeres (INMujeres -equivalente-), y una del Medio Ambiente. Todas provenientes de los más diversos partidos de izquierda y derecha.

Un grito de hartazgo frente a una práctica común y ocultada. “Quejarse de la recurrencia insoportable del acoso sexual en espacios del poder, normalmente ostentados por los hombres, es considerado como un símbolo de debilidad”, explican algunas de las víctimas. Trascribo dicho comunicado en dos partes, por su extensión e importancia. Este documento surge días después de que Elene Debost, adjunta del alcalde de Le Manns, denunciara el acoso sexual vivido por parte del vicepresidente de la Asamblea Nacional, Denis Baupin; quien terminó por renunciar a pesar de negar los cargos. Como suele ocurrir, cuando una mujer denuncia temas de abuso de poder y de acoso y hostigamiento sexual, el medio suele “justificarlo” descalificando la realidad, bajo el pretexto de “guerras políticas entre hombres”; como ha venido ocurriendo en la UACM con el desesperante caso de Enrique González Ruiz,(en abril del 2014, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México informó que tras un proceso de 11 meses, resolvió cesar a González Ruíz “mediante una decisión fundada y motivada con pleno respeto a los Derechos Humanos”, debido al acoso y hostigamiento sexual y laboral del que lo acusaron sus compañeras de trabajo, la antropóloga Carmen Rodríguez y la psicóloga Clemencia Correa; acción que el sentenciado, como un grupo de allegados, están intentando desestimar en estos días).

Si las mujeres de poder o no, nos sumáramos en la defensa de nuestro derecho a un ambiente de trabajo digno y a la exigencia de una ética necesaria -pero no presente por lo regular- en el cumplimiento de ciertos puestos de autoridad, esta cultura del menosprecio por la presencia de las mujeres en los ámbitos políticos, empresariales y universitarios cambiaria. De ahí la trascendencia de transcribir en dos partes dicho manifiesto:

“Nos comprometimos en la política por razones diversas, defendemos ideas diferentes, pero compartimos la voluntad de que el sexismo no tenga lugar en nuestra sociedad. Esta maldición no es única de nuestro universo, lejos de ello, pero el mundo político tiene un deber de ejemplaridad. Aquellos que escriben las leyes, las votan, se encargan de aplicarlas, están obligados a respetarlas y por lo tanto están obligados a ser irreprochables.

Hubo el caso Dominique Strauss-Kann, (…) Y esta semana, los testimonios alucinantes de cuatro mujeres políticas acusando a Denis Baupin de hechos que implican acoso y agresión sexual. Esto concierne todos los partidos, todos los niveles del poder. Hemos decidido entonces tomar la pluma para decir que esta vez, es demasiado, la ley del silencio ya no es posible. Hemos sido ministras, hemos sido electas. Y como todas las mujeres que han accedido a medios que anteriormente eran exclusivamente masculinos, hemos tenido que sufrir y luchar contra el sexismo. No corresponde a las mujeres adaptarse a esos medios, es el comportamiento de ciertos hombres que debe cambiar. No se puede decir a una mujer, cualquiera que sea su estatus, ya sea asalariada, estudiante, desempleada, madre, ama de casa o diputada, a propósito de una colega: -“Y además de sus magníficos senos, ¿Cómo es ella?”- No se le puede decir como si nada -“Tu falda está demasiado larga hay que recortarla”- o -“¿A caso llevas tanga?”-. No se puede decir a quien cuenta públicamente un asunto de violación en el metro: “Es algo que a ti no te pasará”. No se pueden meter las manos entre las piernas de una mujer, o sostenerla del talle con las dos manos, si ella no ha dado su consentimiento. Y cuando una mujer dice “no, es no”. Sin necesidad de insistir o de ejercer represalias.

Esto que contamos, le ha pasado a algunas de entre nosotras, o a algunas de nuestras pares, pero el problema no esta ahí. Esto ocurre todos los días a mujeres en el transporte, en las calles, en las empresas, en las facultades. ¡Ya basta! La impunidad, se acabó. Ya no nos callaremos más. Denunciaremos sistemáticamente todos los comentarios sexistas. Los gestos fuera de lugar, los comportamientos inapropiados. “Ya no nos callaremos más”. Alentamos a todas las víctimas de acoso y agresión sexual a hablar de ello, a denunciar. Exigimos a nuestros partidos y a nuestros grupos políticos verificar esta clase de actos que han sido cometidos en su seno y, si es el caso, exigimos que ayuden a las víctimas a hacer estallar la verdad. (…)” Y si siguiendo con #miprimeracoso ¿Porqué no continuamos con #miprimeracosoeneltrabajo? ¿Se atreverían nuestras ex o actuales secretarias de Estado a dar tales pasos? #Nonoscallaremosmás #Pa’cuandolasnuestras? (TL LRM).

FUENTE:

http://www.lejdd.fr/Politique/Harcelement-sexuel-L-impunite-c-est-fini-785595

Escritora e Investigadora IIJ-UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11