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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Lucía Raphael
  • La expansión del totalitarismo:.. eso hace toda la diferencia; porque ahora luchamos juntos

El discurso de Maryl Streep me conmovió como a la mayoría de mis compatriotas. Cuando una de las actrices más connotadas de la Meca del cine norteamericano es capaz de rescatar de su pertenencia a la mayor fábrica y exportadora de ideología imperialista, su percepción de sí misma en tanto artista su ser “extranjera”; esa vocación que consiste en “ponerse en los zapatos del/a otr@, entender su “diferencia” y llevarla a escena para que nosotr@s espectador@s sintamos lo que el corazón de es@s“otr@s” siente y vive; entonces podemos olvidar por un segundo que su marco es Hollywood y valorar sus palabras en tanto humana. Comienzo de esta forma para poder poner esta reserva de lado, la cual surge cada vez que veo a mis iguales suspendid@s por los personajes creados para hacernos llorar con el país que se vende como la “aspiración” por excelencia, frente al cual olvidamos quienes han sido y que han representado para nosotros, incluyendo al presidente Obama y sus tres millones de deportados a lo largo de su gobierno; aunque hoy sienta no solo empatía por el personaje, sino que me asusta su partida.

Al releer el mensaje de Streep pienso en Virginia Woolf escribiéndole al Lord inglés frente a la amenaza nazi: “ahora ustedes también son perseguidos, por su raza, por su religión, por su posición política; y eso hace toda la diferencia; porque ahora luchamos juntos”. Eso es lo que leo en el ser humano con el valor moral para atreverse a recordar a sus congéneres, la responsabilidad que se les avecina. Un discurso que es universal en su comprensión de la alteridad, la belleza que el arte nos regala en la valoración de las diversidades. Exponer que es lo más odioso, quién gobernará al país más poderoso;la sensación de terror deconstatar que el personaje de la peor película de la supremacía blanca estadunidense, es hoy una escena de la realidad mundial.No sólo hizo burla de una persona en desventaja total para defenderse,sino que “hizo mostrar los dientes” a la parte de población de aquel país que lo entronizó. Ese instinto de humillar  expone la calidad humana de Trump y no promete nada bueno. “El irrespeto invita al irrespeto. La violencia incita a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para insultar a otros perdemos todos”, afirmó la actriz ante sus colegas.

Nada más cierto, nada más peligroso, nada más real hoy. Me pregunto si los mexicanos entenderémos que lo que los estadunidenses temen para su país, en este lado de la frontera viene pasando desde hace siglos.¿Comprenderemos que ese desprecio por la diferencia es una práctica comúnen nuestra cultura? ¡Peor aún!, porque pasa entre los mismos mexicanos.¿Comprenderemos que esas formas de intolerancia, de impunidad, de desconsideración con el/laotr@;de desprecio por lo que no se parece a “una/omism@, lo aplicamos cada día en nuestro comportamiento. México se apresta a hacer pasar una ley, que prepara un gobierno militarizado y golpista. La opinión pública internacional estará muy ocupada con el gran tirano que gobernará el norte. ¿Quién podrá ayudarnos? Retomo a M. Streep: “Necesitamos de la prensa para llamar al orden, necesitamos que cada miembro de la comunidad para salvaguardar la verdad” si no somos nosotros nadie. Tan lejos de Dios y tan cerca de  Estados Unidos.