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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Lucía Raphael
  • “El cáncer Veracruz: ¿Y dónde está el Frente Nacional por la Familia?

Entre los múltiples delitos cometidos por Javier Duarte en el devastado y tasajeado Estado de Veracruz, aparece el más infame hasta hoy, el denunciado por el actual gobernador del Estado, Miguel Angel Yúnes: un fraude perpetrado contra el país, pero antes que todo, contra los niños victimas de cáncer, a quienes el Estado pretendió prestar los servicios de salud correspondientes, que se muestra hoy como una pantalla más de la simulación asquerosa del priísta; una que expone el nivel de sociopatía y de desprecio por la vida humana por parte de quienes, capaces de posar en una foto, de cara a sus propias víctimas, se embolsan sumas millonarias, sabiendo, aparentemente, que estaban tomando las vidas de estos pequeños, entre el dinero que su deshonestidad les arrebataba. Fuentes de Veracruz refieren la posibilidad de que de haber recibido el tratamiento adecuado, siete de ocho niños contemplados por el protocolo de salud trucado vivirían hoy. Estamos hablando de infantes; ¡Personas en toda la extensión de la palabra! seres humanos de carne y hueso a quienes se les arrebató no solo su derecho a la salud, ¡la vida misma!

Sabemos que en el Gobierno de Duarte aumentaron dramáticamente los feminicidios, la violencia social y la corrupción. De familia católica, apostólica y romana, los Duarte fueron miembros activos de los movimientos anti-aborto, Duarte mismo se alió con la iglesia veracruzana para lograr reformar la Constitución local, llevando hasta las últimas consecuencias una alianza con el arzobispo Hipólito Reyes Larios para este fin, contraviniendo el principio de laicidad, a través del control de las cámaras locales. Reformó a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil organizada el texto de dicha constitución integrando el concepto de “persona desde la concepción”, convirtiendo a las mujeres que interrumpen su embarazo en el Estado, en delincuentes.

Hoy ha sido denunciado por un delito que de probarse debe ser considerado de lesa humanidad. Tomó la vida de niños vivos, viables, reales, mientras se desgarraba las vestiduras por defender a un cigoto en gestación. Y no puedo evitar preguntarle a ese movimiento capaz de tapizar las calles de personas vestidas de blanco, dándose golpes de pecho y defendiendo consignas, cuyos contenidos en su mayoría ignoraban. Defendiendo el derecho a imponer su percepción única de la realidad, en favor de la defensa de células: ¿dónde están sus mares de defensores de la familia y sus consignas trucadas?, ¿qué clase de familia defienden cuando claman los derechos de un cigoto, pero se quedan callados frente al horror de la muerte de niños veracruzanos, cuyo derecho a la vida fue arrebatado por estos sicarios del negocio turbio y el poder para el propio enriquecimiento?

Por otro lado, no puedo dejar de preguntarme ¿dónde están las auditorías a estos establecimientos? ¿No se supone que son prácticas de base? ¿Quién hace las licitaciones de esos centros? ¿Existe a caso un código contrario al de la ética, como requisito para ser parte de esta clase de gobiernos? ¿Cómo andan los manejos en el del resto de los Estados? Y ¿qué parte de la población con VIH en México está siendo víctima de tales simulaciones? ¡Un poco de coherencia! Si lo que quieren es calmar sus consciencias religiosas, ¡háganlo por personas reales, hoy!

Escritora e Investigadora IIJ-UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11