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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Televisa sigue apostando por mantenernos jodid@s
  • Lucía Raphael

En francés la onomatopeya “Bling bling” designa un gusto barato por lo corriente, por todo lo que brilla. No se podría esperar otra cosa del servicio de Televisa de renta de series y películas. “Blim” se fue por el camino fácil, burdo, grotesco, creando una serie cuya publicidad aparece en los pasillos del Metro y espectaculares en espacios públicos; de la imagen vulgar de un hombre cuya lascivia es presentada cómo  un “súper poder” que instiga al acoso, hace sorna de las mujeres y apela a la “lujuria” de un público que lo que necesita, diría Héctor Azar, es recibir televisión de calidad, para aprender a apreciar la cultura, el arte, el entretenimiento, y una mirada ética de la cual, la empresa hace una vez más gala de carecer.

Cuando Gabriel García Márquez declaró que le gustaban las telenovelas, se refería a las de Colombia, aquellas que entendieron que podían vender productos de calidad para el entretenimiento, mostrando lo mejor de la cultura colombiana, mientras contaban una buena historia; escrita por guionistas de calidad. Historias que lograron los más altos “ratings”, mostrando cuan equivocada está la empresa en cuya sede de Chapultepec, una placa consigna la triste ideología de su fundador: “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil. Televisión jodida para jodidos”, lee “Proceso”.

En change.org se invita hoy a firmar una carta pidiendo que se retire dicha publicidad del espacio público, dirigida para comenzar a Blim, al Sistema de Transporte Colectivo Metro CdMx, al Gobierno de la Ciudad de México, a Televisa, al productor de la serie Miguel Ángel Fox, al Conapred, y yo añadiría a Inmujeres y al Conar; el Consejo de Auto-regulación y Ética Publicitaria, un organismo autónomo de la iniciativa privada, formado por anunciantes, agencias de publicidad y/o comunicación y asociaciones de medios, cuyo código de ética tiene como primer punto el que “la publicidad se apegue a las normas jurídicas vigentes” y su punto III. indica: “(…) La publicidad se abstendrá” de fomentar conductas violentas, infundir o aprovecharse del miedo, promover actitudes de discriminación o denigración por razones de nacionalidad, condición social o económica, raza, religión, género, preferencia política, orientación sexual, características físicas o capacidades diferentes”. Este consejo anuncia que cuenta con un convenio con Inmujeres para hacer cumplir estos preceptos.

Me pregunto ¿cómo alguien puede ver este anuncio infamante, que exalta el machismo, el irrespeto, que ignora de manera tan flagrante la responsabilidad de los medios en el agudo problema de violencia contra las mujeres y de feminicidios en el país, sin entender cómo nos violenta? Además, viola la Constitución misma, la cual desde 2011 considera de observancia obligatoria las convenciones y tratados internacionales en materia de derechos humanos, lo que comprende los DH de las mujeres.

Yo no instaría solamente a retirar la publicidad, obligaría a la productora a no vehicular tal discurso y a los responsables, a tomar un curso intensivo de ética en las comunicaciones y perspectiva de género. Tienen una responsabilidad de educación y de calidad con la población; quizás cuando asuma esa calidad pueda salvarlos de la quiebra.

Si quiere firmar aquí está la petición.
Escritora e Investigadora IIJ –UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11