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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Hacia el 8M #MujeresEnHuelga
  • Lucía Raphael

Cuando las feministas retoman los derechos humanos cuestionándolos desde sí mismos, demostrando que no se cumple en ellos el principio de igualdad, abren las posibilidades para repensar el humanismo.

Es en sus planteamientos; primero desde el activismo y luego en las universidades que se esboza el cuestionamiento y el análisis de la construcción social y cultural de nuestra civilización, que abren la puerta a otras posibilidades. Es desde la prueba irrefutable de que estos derechos humanos pensados para eliminar el privilegio y construir un Estado social, son incoherentes por inequitativos desde su concepción. Desde el cuestionamiento del paradigma masculino; ese “hombre blanco, alfabetizado, propietario, católico”, las feministas abrieron las preguntas para todas las diversidades excluidas. A partir de los “Estudios de la mujer”, y su capacidad autocrítica hacia los “Estudios femeninos y/o de género”, que dio lugar al surgimiento de los “Estudios de la negritud”, los “Estudios indigenistas”, “Multiculturales”, “Latinoamericanos” “Chicanos”, y más recientemente los “Estudios postcoloniales” o de-coloniales” etc.

No entender la fundamental aportación de las mujeres en la evolución de las ideas del siglo XX es cerrar los ojos a los avances que las ciencias sociales y el mundo de las ideas han tenido desde finales de los años 50, y muestra clara de la resistencia a la crítica, por parte de los saberes tradicionales. La Posmodernidad, escribe Rosa María Rodríguez Magda, abre la puerta a las diversidades y a las diferencias, y la puerta de entrada al reconocimiento de éstas, tiene que ver con la crisis de la modernidad, cuando nos damos cuenta que no cumplió sus promesas desde el mundo de la razón, eligiendo dejar de evolucionar en el mundo de las ideas para seguir su carrera en la técnica y la industria.

Somos las mujeres quienes planteamos recuperar de la ilustración sus aportaciones, desde un análisis crítico de la cultura, de construyendo lo avanzado e integrando las miradas múltiples y enriquecedoras de éstas diversidades. Reconocer que la receta de la cultura, con sus valores masculinistas de: poder, privilegio, posesión, honor…, están al origen del declive civilizatorio y nos llevan a nuestra destrucción. Plantear y buscar otras miradas, desde lo femenino, quizás, desde un destejer y tejer el pensamiento, las ideas; “cambiar la receta de la cultura”, reinventar la realidad para mujeres como para hombres, recuperar la libertad de la riqueza humana en el flujo siempre cambiante y siempre diverso que realmente implica nuestra humanidad, es la apuesta del “Feminismo de la diferencia”; y la apuesta de “lo femenino” como perspectiva filosófica. Como escribe Fréderic Regard:“El femenino se opera antes de todo en la ironía, en sí mismo por sí mismo, más allá o fuera de las oposiciones, […] esta clase de juego sesgado, de abordar temas tan oficiales, tan rigurosos, esta manera indirecta, marginal, dándole vueltas al castillo para encontrar su pasadizo secreto, es precisamente, la operatividad de lo femenino”. Es quizás, en ese sentido, que Rodríguez Magda afirma que “el siglo XXI será femenino o no será”. Lo vemos hoy desde lo generado a partir del “lunes negro polaco” o el Women´s march y, lo que se está gestando hoy hacia el 8M en 40 países del mundo. “Si nuestra vida no vale produzcan sin nosotras”. #MujeresEnHuelga #WomensStrike.
* Escritora, activista e

Investigadora IIJ-UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11