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Un cuarto propio

  • Lucía Raphael

“No nos callaremos más”, comunicado de 17 exsecretarias de Estado francesas sobre el acoso sexual: ¿Cuándo las nuestras? Parte II

Como le comenté la semana pasada, el 15 de mayo apareció en Francia en el semanario “Le Journal du Dimanche” la “tribuna”: “No nos callaremos más”, firmada por 17 mujeres de las más altas esferas de la política francesa. En este momento de la historia en la que el planeta se divide entre los “dueños” (Segato) y el resto de la manada humana, es muy sintomático notar que incluso entre las mujeres más poderosas del mundo, como Christine Lagarde, hay un reconocimiento de esta peste de la dominación que alcanza paradójica al poder. Confirmando a Jean Paul Sartre: “Siempre hay un norte para un sur”; las mujeres que entran en los círculos de poder son discriminadas, despreciadas y violentadas con las herramientas mismas del poder. Una peste que ataca desde la cúpula hasta la base, mostrando que las relaciones de poder están al origen de toda relación desigual y de discriminación. Comparto, con cierta tristeza, al constatar la realidad contemporánea, esa idea de que el mundo político “tiene un deber de ejemplaridad” y que“Aquellos que escriben las leyes, las votan, se encargan de aplicarlas, están obligados a respetarlas y por lo tanto están obligados a ser irreprochables”, es el ideal de la polis griega dentro de la que fui educada, y que constato hoy, desgajada e irreal en su casi totalidad. Creo que debería seguir siendo un ideal a alcanzar, estoy consciente (más aún frente a lo que los países americanos le están haciendo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos), de que hoy ya no se gobierna para alcanzar una manera más evolucionada de la humanidad, sino para aumentar sin consciencia alguna los beneficios de una cúpula constreñida, carente de ética.

Mujeres como Mme.Lagarde no se sienten afectadas por la hiper-pauperización de la población mundial; al menos abren la boca para exponer un espacio en el que su diferencia; ser mujeres en un mundo de hombres poderosos, las afecta. Es bueno que lo hagan, necesitamos aunque sea esos espacios de consciencia, sin embargo, es de notar las medidas que desde su posición de mujeres de poder proponen. Ellas se definen a través de sus propuestas: ya que “desde el poder mismo están dando soluciones de poder”. Yo aplaudo su gesto, en el sentido de la valentía de reconocer que no hay plumajes que pasan por el pantano sin mancharse, como aquel de Amado Nervo, y que simplemente la tradición es y ha sido: “si quieres pertenecer te aguantas”. Pero si la solución se da, como ellas y otras feministas plantean, partiendo de una lógica jerarquizada y punitiva… La propuesta que hacen desde las políticas públicas, desde el castigo y la penalización, a la peor manera de Piaget son,entre “diversas pistas a estudiar”: la de“Prolongar los términos de la prescripción en materia de agresión sexual; la posibilidad para las asociaciones competentes de poder denunciar en lugar de las víctimas, dar la orden al MP de perseguir sistemáticamente en caso de acoso; o la creación de un referente de “agresión o acoso sexual” en las policías y ministerios públicos; así como aumentar los medios dados a los servicios de investigación para establecer el acoso sexual: y una mejor indemnización a las víctimas de acoso sexual, que impliquen al mismo tiempo a los autores del delito condenados, así como a sus antiguos empleadores cuando las víctimas se han visto obligadas a dejar sus trabajos”. Asusta ver que frente a la denuncia del acto de poder, intente darse solución con actos de poder todavía más violentos; exigiéndole al Estado que se erija como el Pater implacable que aplasta, sin entender que lo que se hace con estas medidas es crecer al Leviatan fálico, alejándonos cada vez más de la apuesta humana, ética, de “responsabilidad del/la otr@”, de cambio de paradigma que podría mantener viva la civilización, a la que nos estamos negando a metrallas y esquizofrenias. Coincido con ellas: “No corresponde a las mujeres adaptarse a esos medios, es el comportamiento de ciertos hombres que debe cambiar”; es el comportamiento de tod@s y la lógica de castigo, por una lógica de evolución humana, la pregunta sigue siendo si estamos a tiempo.

Escritora e Investigadora IIJ UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11