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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • “Yo no soy víctima, soy una mujer a la que el Estado criminalizó por la aplicación de leyes inconstitucionales”

Parte IV

La importancia de las reflexiones escuchadas y compartidas durante las Jornadas sobre criminalización de las mujeres por parte de las leyes, que tuvo lugar los pasados 29 y 30 de junio en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), me llevan a escribir una 4ª y última parte, para poder compartirle su trascendencia en la necesidad de borrar el Aborto de los Códigos Penales y la noción de delito. Es un derecho a la salud y el respeto de las leyes a la libertad y a la igualdad de las mujeres. Y su penalización es anticonstitucional.

Como lo comenté en el artículo anterior el evento la participación del Dr. Diego Valadés, acompañando a Martha Patricia Méndez Manuel en la mesa “Testimonio: toma de la palabra”, fue contundente en muchos sentidos, para comenzar en la humanidad de su estar, en el acompañamiento realizado por quienes “hicieron abrazo” en tanto Universidad, para que Martha Patricia ejerciera su toma de la palabra. En su condición de jurista, nos dio pautas en la búsqueda de construcción de otra forma de ciudadanía, al exponer las herramientas que el Derecho nos da a las y los ciudadan@s de a pie para la defensa de nuestros derechos, en un momento en el que pareciera que quienes hacen las leyes, desconocen los principios fundamentales de Derecho, y construyen leyes ilegítimas y a veces inconstitucionales. Expuso algunas armas legales de defensa frente a la impunidad, el cinismo, a la simulación a las que hacemos frente hoy por hoy en nuestro país.

Valadés explicó que “tenemos que voltear la mirada a cerca de lo que representa tener un sistema federal mal construido, que permite que pase lo que ocurre ahora en Veracruz –y reconoció que– no hay Estado de la República que escape a estas dimensiones ‘caciquiles’ que vive hoy el estado del Golfo. Las Instituciones deben generar condiciones de homogeneidad y controles claros de conducta de los gobernantes. En ese sentido debe ir la reforma de nuestro Sistema Federal, para democratizar el funcionamiento de dichas Instituciones. -Desgraciadamente- el clero sigue siendo una Institución que rebaza sus funciones –afirmó––. Estamos lejos de alcanzar los objetivos del laicismo, y ejemplificó el caso del obispo de su propio estado natal (Sinaloa) y sus propósitos desproporcionados respecto al presidente (el Gobierno ha sido tan tolerante y ha retirado de tal manera los límites que impone la ley y la laicidad que en mi opinión ‘ya se les salió del huacal’ y ahora se les echó a la yugular). Volviendo a la ponencia de Valadés; expuso que- en el IIJ hay una verdadera preocupación en relación a la cultura constitucional; un acercamiento de la ciudadanía a la Constitución misma, una reapropiación que consiste en que ésta pueda creer en la Constitución, la cual, entre otras posibilidades proporciona a la ciudadanía dos instituciones; el derecho que tenemos los ciudadanos de promover una acción de inconstitucionalidad, contribuyendo por esa vía a la soluciones de estos temas y, la llamada “acción popular de constitucionalidad” (que existe ya en otros sistemas).

La segunda propuesta es “La promoción de un sistema de acceso a la justicia, que pasa por una reinterpretación y re-significación de las Comisiones de Derechos Humanos”. ¿Qué podríamos haber esperado de la de Veracruz? ¡Nada!

-responde el jurista-. Tenemos que convertir ese aparato ya existente en un gran sistema de acceso a la justicia. Necesitamos que la integración de esos expedientes sirva para que éstos sean presentados ante la autoridad. (Una especie de defensor de los casos, capaz de integrar desde el principio caso por caso de manera adecuada, para que sean presentados ante las autoridades competentes).

“Este –especificó Valadés– no es más que un caso, uno entre miles que no alcanzan apoyo de la sociedad civil, ni la justicia”. Un trabajo desde la ciudadanía; un litigio estratégico acompañado -como estas jornadas- que es un grito de humanidad desde todos los actores de la Justicia en México, que se genere no solo para conmovernos, también para transformarnos. Ese es el trabajo de fondo de los llamados “advocatus”, que significa “estar junto”; a-compañar, “poner el cuerpo con las mujeres” (AMMEL), en estos temas de derechos humanos de las mujeres, tan golpeados por las autoridades mismas. De eso tendría que tratarse el Derecho; de eso la Justicia, queda en nuestras manos… también.
Escritora e Investigadora IIJ –UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11