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Un Cuarto Propio

  • Lucía Raphael

  • Lucía Raphael
  • “Modelos de dominación para acabar con todo”

Veo el video hecho por artistas estadunidenses: #23ways; las maneras en que una persona afrodescendiente puede ser asesinada en la calle de cualquier estado del país del norte; escenas descritas que muestran que en Estados Unidos, “solo basta ser negro” para morir en manos de un americano”. Pienso en ese video terrible con el que me solidarizo furiosa, e imagino uno hecho en México, “solo basta ser mexicano para ser asesinado en la calle o en tu casa”. En México la xenofobia es además esquizofrénica, en México el mexicano mata al mexicano, y también es racial. Me asusta pensar la manera en que la Modernidad terminó por vaciarse de contenido, y cómo eso hace de la cotidianidad de los seres humanos, un riesgo constante. Recorrer la actualidad a través de los medios, las redes, las voces, hoy es más escalofriante que nunca. No hay lugar del planeta en donde “la ley del más fuerte”, no esté haciendo invivible la vida del “otro”: En EU, la mayoría de los asesinatos de personas afrodescendientes fueron perpetrados en manos de autoridades. En México, no hemos recibido respuesta de lo que pasó en Guerrero con los 43 normalistas desaparecidos, cuando las Fuerzas Federales asesinan a, al menos 11 personas en Oaxaca por manifestarse. En Francia; los manifestantes pacíficos en contra de la nueva Ley Laboral, son detenidos de manera violenta y una joven es condenada a 18 años de prisión por permanecer frente a la Alcaldía, cuando los granaderos aparecen. En Irak, el Gobierno conservador legaliza el matrimonio entre un adulto y una niña, dándole carácter de legal a la pedofilia. En España; un obispo responsabiliza a los niños de seducir a los adultos violadores. En Dallas un asesino acaba con la vida de cinco personas. En Turquía un terrorista explota una bomba en un centro comercial y mata a más de 40 personas. En Irak 19 Mujeres son quemadas vivas por negarse a tener sexo con soldados yihadistas. En todo el mundo, las reformas legales quitan a los ciudadanos los derechos logrados y consagrados en las leyes para su protección y su seguridad, los contratos definitivos con derechos laborales de antigüedad y seguridad social, son substituidos por contratos temporales, fáciles de escindir, las personas devienen fáciles de prescindir, en todos los niveles; laboral, económico, comercial; vital. Es terrible entender que no importa el nivel de “desarrollo” de un país, la vida de todo lo que suene a “alteridad” es prescindible, todo derecho más o menos con cierta evolución en la protección de los derechos humanos es desmantelado, violado o simplemente ignorado.

“El Estado ya no está formado por mandatarios, sino por negociantes”; el neoliberalismo comenzó por descalificar el término “soberanía”, para no tener que sustentar el poder de los gobernantes en una legitimidad basada en la voluntad de la mayoría, la democracia se ha devaluado y desmantelado tanto, que no busca la libertad, el bien común, el derecho a la felicidad; se limita a temas electorales y técnicas de conteo de votos. Los Gobiernos no están para defender a sus gobernados, sino para garantizar el mejor negocio, la mayor ganancia al mejor postor, estamos en un mundo consolidado para la concentración de fortunas globalizadas, y esto solo es posibles liquidando la igualdad en pos del privilegio. Los ideales de la Ilustración fueron trastocados por las reglas del mercado, y todo viene de una concepción que desgraciadamente ni la Ilustración, ni los ideales de la Modernidad, ni la Revolución más idealista supieron identificar. La lógica, el pensamiento que está detrás de cada una de estas regresiones, odios, desprecios, es la de este sistema de dominación y de exclusión, y que jamás fueron puesta en tela de juicio  ni por los revolucionarios, los socialistas o liberales; una noción que siempre permaneció en el centro de todo. Y esto no es un descubrimiento personal, quien lo exponga así, es más que pretencioso, ignorante: Lo dijo Woolf, lo dicen los estudios decoloniales, lo dice Mbembe, do Santos, Segato, lo dijo Derrida, Levinas y lo sigue diciendo Jean Luc Nancy; y, lo vienen demostrando los feminismos, las Teorías de género y todos los estudios que parten del análisis de las relaciones de poder, que definen los patrones, que definen las culturas, las sociedades y ahora las técnicas y las economías. Cuando una sociedad está construida a partir de un modelo o paradigma, y éste se define para la concentración de poder, de tal manera que estructura los roles necesarios, para que permanezcan en el centro quienes cumplen las características que lo ostentan, y definen como externos todos los otros (indispensables para que ellos puedan seguir siendo los que controlan), y se constituyen el ideal de la aspiración de los que quedan marginalizados; se llame capitalismo neoliberal, se llame Estado Islámico, se llame Oligarquía totalizante; el origen y apuesta es la misma y los resultados son los mismos: en los Estudios feministas, de la mujer y de género; este modelo se llama Patriarcado y está acabando con todo.
Escritora e Investigadora del IIJ –UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11