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Un cuento sin la letra E | ¿Cómo dijo? | Ricardo Espinosa

  • Cómo dijo: Ricardo Espinosa

“Un otoño, muchos años atrás, cuando más olían las rosas y mayor sombra daban las acacias, un microbio muy conocido atacó, rudo y voraz, a Ramón Camomila: la furia matrimonial”

Así empieza el cuentecillo titulado “Un Marido sin Vocación” del humorista español Enrique Jardiel Poncela. ¿Y eso qué tiene de particular? Pues que en todo el cuento no aparece la letra e.

Este autor tiene otras narraciones similares, por ejemplo “El chofer nuevo” en el que no aparece la a y así como él, en la historia de la poesía y la literatura se registran algunos trabajos en donde el autor se echa encima el reto de no incluir una determinada letra.

Alonso de Alcalá de Herrera -por ejemplo- era un escritor portugués del siglo XVII que se “aventó la puntada” de escribir cinco novelas, una sin la A, otra sin la E, otra sin la I, otra sin la O y una más sin la U.

Y esto ¿lo hacen con qué objeto? –preguntará usted- Pues con una máquina de escribir… digo, perdón, ¡qué mal chiste!. Pues lo hacen con el objeto simplemente de probar el dominio que tienen del lenguaje, porque de veras que se requiere tener un léxico muy amplio para poder decir tantas cosas omitiendo tercamente una letra determinada.

Estos trabajos se llaman lipogramas. La palabrita viene del griego lepein que significa dejar, abandonar y gramma que es igual a letra.

El poeta alemán Gottlob Burmann odiaba la letra “r” y para desahogar ese odio se le ocurrió hacer 130 poemas en donde la r no aparece por ningún lado. Incluso dicen que este tipo, le tenía tanta fobia a la r que nunca la usaba ni siquiera en la vida cotidiana. Imagínese los problemas que tendría para pedir “prepárame la ropa” o “ráscame la rodilla” y peor aún, ¿cómo le haría para decir su nombre?

Celedonio Junco de la Vega, gran personaje de las letras mexicanas, nacido en Matamoros, Tamps pero que hizo su carrera en Monterrey (¡Arriba Monterrey, i’iñor!) tiene un trabajo parecido al del portugués Alcalá de Herrera, solamente que en este caso son cinco sonetos que carecen de cada una de las vocales.

Dice en uno de esos sonetos: “Blanca como la luz que el alba arroja // pura como la flor que el aura mece,// por ella oculto, pero noble, crece, // este amor que locura se me antoja”.

Ahí están repetidamente cuatro de las vocales pero falta la i.

El que me parece más sorprendente es el escritor estadounidense Ernest Vincent Wright que publicó una novela llamada “Gadsby” de ¡cincuenta mil palabras! en donde no aparece ni una sola vez la letra e. Incluso se dice que este cuate amarraba la tecla e de su máquina de escribir, para que ni siquiera por error, se le fuera a escapar una e. ¿Qué le parece? ¿eeeeh?

Consultorio Verbal

comodijo2@hotmail.com

Monterrey, N. L.

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Pregunta José Martínez: ¿En qué casos se acentúa la palabra VE?

RESPUESTA. Actualmente la Academia de la Lengua Española ha determinado que la palabra VE no se acentúa en ningún caso: ni como forma del verbo VER, ni como forma del verbo IR, ni como nombre de la letra también llamada UVE.

AHORA PREGUNTO: “Sos un atorrante” dicen los argentinos cuando están molestos con alguien. Decirle a alguien “sos un atorrante”
es como decirle:

a.- Eres un grosero

b.- Eres un loco

c.- Eres un perezoso

d.- Eres un payaso

RESPUESTA c. De acuerdo con el significado original de la palabra, decirle a alguien que es un atorrante es igual que decirle que es un vago, un flojo o perezoso.

Me retiro con esta filosófica frase que le atribuyen a Luis Pasteur: Hay más filosofía y sabiduría en una botella de buen vino que en todos los libros de una biblioteca. ¿Cómo dijo? Hasta mañana.

/arm