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Un divo cercano al poder

  • Héctor Tenorio

  • Héctor Tenorio Muñoz

En los homenajes multitudinarios para Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido como Juan Gabriel, los hombres del poder han querido estar presentes en un intento inútil de robarle al divo un poco del cariño que le tiene la gente. El michoacano no entendía de política aunque sus posiciones nunca resultaron neutrales, jamás se propuso alcanzar el poder, este se acercó a él de manera natural. En 2000 se involucró en la campaña presidencial del priísta Francisco Labastida, promovió una canción: “Ni Temoc, ni Chente, Francisco va ser el Presidente”, al concluir su polémica interpretación, a manera de disculpa aseguró a los asistentes que votaran de manera libre; sin embargo, el daño estaba hecho, su incursión en el proceso electoral fue forzada por los adeudos que tenía con Hacienda. Creyó que podría salir de sus apuros, el problema fue que hizo un mal cálculo, en las urnas ganó Vicente Fox Quezada (2000-2006).

Con el paso del tiempo, el divo de Parácuaro consideró que su canción había ofendido al dos veces candidato presidencial del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Esta vez, el cantante ocupó su sentido común, aprovechó que Lázaro Cárdenas Batel era el gobernador de Michoacán (2001-2007) y se ofreció a dar un concierto, pero le solicitó al mandatario que invitara a su progenitor, quien accedió al encuentro y a lo largo del concierto, Juan Gabriel aceptó que se había equivocado ofreciendo disculpas porque nunca se imaginó que el ingeniero era una gran persona, le dedicó las canciones y claro todo quedó en el olvido.

Bajo este marco referencial, resultó lógico que el 19 de noviembre de 2003, el Gobierno del Estado de Michoacán y el municipio de Parácuaro le hicieran un reconocimiento a su trayectoria artística, se develó una estatua en la plaza principal; le dieron su nombre a la calle donde nació. Recorrió el pueblo y de manera espontanea la gente se entregó. El regidor del sol azteca de ese municipio, Ignacio Hernández Rodríguez, aseguró: “Compró un rancho, un balneario que estaba en manos de particulares. Fundó el patronato para ayudar al pueblo, donó macetas enormes con la intención de adornar los portales, lamentablemente terminaron en los domicilios particulares, el cantante se ofendió y dejo de enviar recursos”. Queda constancia que en su tierra ayudó a todos los presidentes municipales, en el 2006 apoyó la ampliación a cuatro carriles del acceso a Parácuaro. Un año después gestionó junto con el municipio la ampliación de otros 3 km de la carretera a Parácuaro, además de la reparación y ampliación de dos metros de los restantes 11 kms, hasta el crucero del municipio. Gracias a las gestiones que realizó se logró el encarpetamiento y ampliación de la carretera Uspero-Parácuaro, obras que fueron concluidas en diciembre de 2008.

En el ámbito internacional Juan Gabriel, también tuvo acercamientos con la Revolución Bolivariana, cabe aclarar que las primeras experiencias fuera de México lo llevaron a Venezuela. Sus viajes se hicieron frecuentes al país Sudamericano, el 22 de noviembre de 2013 el michoacano le cantó las mañanitas al presidente Nicolás Maduro, quien al día siguiente cumpliría 51 años. Al final de la serenata, visiblemente agotado el divo de Parácuaro lo abrazó y recargó su cabeza en el pecho de un presidente emocionado.

Manuel Buendía, en su columna Red Privada del 10 de abril de 1984, consignó que cuando a Juan Gabriel le otorgaron al título de “Míster Amigo” en Brownsville, declaró que México debía anexarse a Estados Unidos. El michoacano que adoptó a Ciudad Juárez reflejó su sentimiento binacional que hoy se ve amenazado por el discurso racista del candidato presidencial del Partido Republicano, Donald Trump.
tenorio_hector@hotmail.com