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¿Un eficaz mecanismo para limpiar la corrupción?

  • Alejo Martínez

Alejo Martínez

Para tratar de evaluar con la mayor objetividad posible la capacidad de investigar y sancionar de la Fiscalía brasileña, resulta útil hacer un breve repaso sobre cómo surgió y evolucionó la ahora tan famosa y reconocida investigación sobre delincuencia, que destapó una enorme red de corrupciones y que ha puesto contra la pared a gran parte de la cúpula política y menor parte de la élite empresarial brasileña, incluyendo hasta al expresidente Lula da Silva, conocida con el nombre de Lava Jato, que en portugués significa lava-coches.

Esta investigación que ha desembocado en el mayor escándalo de corrupción que se haya vivido en la historia de Brasil, tuvo un comienzo relativamente trivial, cuando la Policía Federal tenía algunas sospechas y quiso centrar atención sobre las posibles operaciones de lavado de dinero, por una casa de cambio que operaba en un pequeño centro comercial que gira en torno de una gasolinera denominada “Posto da Torre”, ubicada en el centro de Brasilia, donde da servicio también una lavandería, pero no de autos.

El dueño de la gasolinera y la casa de cambio, Carlos Chater, estaba sujeto a espionaje telefónico desde julio de 2013, porque la policía sospechaba que fungía como “doleiro” u operador de actos ilícitos mediante una suerte de subrepticio sistema bancario para ocultar o lavar dinero. El espionaje dio frutos y la policía consideró que no se trataba solo de una organización delictiva, sino que podría desmantelar a cuatro que se apoyaban entre sí con un solo golpe.

El jefe de una de tales organizaciones delictivas era el ya conocido doleiro, Alberto Youssef, quien ya había estado preso y había obtenido una condena suavizada a cambio de proporcionar información relevante. El juez Sergio Moro, quien participó en ese caso conocido como Banestado, es también ahora figura central en el “Lava Jato”. La policía se presentó en la gasolinera en marzo de 2014 y hasta ese momento todo parecía tratarse de delincuencia común, sin vínculos con los trascendentes descubrimientos que pronto llegarían.

Al estar ya escudriñando sobre las actividades de Youssef, sorprendidos agentes detectaron por medio de un correo electrónico la punta de la madeja que los llevaría de la mano a descubrimientos de enorme trascendencia: la existencia de un costoso regalo, una camioneta Range Rover Evoque, entregada a Paulo Roberto Costa, quien entre 2004 y 2012 había fungido como director de Abastecimiento de Petrobras. Y como sostiene Gerardo Lissardy de la BBC, cuya versión mucho apoya este relato: “El vínculo de la petrolera estatal con la red ilegal de lavado de dinero y sobornos quedó así expuesto”.

Costa fue detenido el 20 de marzo de 2014 y se obtuvo la colaboración de Suiza, de donde informaron que el exdirector de Abastecimiento tenía depositados en ese país 23 millones de dólares. A partir de entonces la enredada madeja se fue desenrollando con relativa facilidad, porque tanto Costa como Youssef estaban más que dispuestos a reducir su condena cumpliendo con el condicionamiento de delatar, denunciando e inculpando a otros más importantes e influyentes que ellos.

Fue así como se pudieron descubrir enormes e impactantes fórmulas de corrupción que encontraban en Petrobras su principal fuente de ilícitas ganancias. En México, por el notable paralelismo, difícilmente nos podremos sorprender o escandalizar. La cadena de delaciones condujo a descubrir las confabulaciones entre grandes empresas para repartirse con inflados precios, mediante acuerdos subrepticios, los multimillonarios contratos de la entidad petrolera. Fue así como pudieron descubrir y sancionar a la empresa constructora más grande de América Latina, Odebrecht, y a otras enormes corporaciones como Camargo Corrêa. Generosos sobornos eran distribuidos no solo entre funcionarios de Petrobras sino también entre destacados políticos de distintos partidos, muchos de los cuales también han sido enjuiciados y condenados a penas carcelarias.

Aún cuando fuese por casualidad, ojalá en México tuviéramos también un Lava Jato que nos hiciera adquirir plena conciencia sobre la urgencia de frenar la perniciosa y rampante corrupción que nos devora.

amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

El Lava Jato destapó en Brasil una enorme red de corrupción que ha puesto en jaque a su cúpula política.