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Un Emmy para Elián González, ayer y hoy” / Ma. Antonieta Collins

  • María Antonieta Collins

Desde Miami

Cuando la productora Mary Valdés de Univisión 23 Miami me llamó eufórica en octubre pasado para informarme que habíamos sido nominados para un Emmy por la serie especial sobre el que fuera el más famoso balsero cubano, Elián González, me alegré porque el esfuerzo de producir aquellas tres historias, fue todo una montaña rusa de emociones que vivimos entonces y que ahora le cuento.

Dado que las noticias de Cuba no ganan Emmy’s, la nominación era el único reconocimiento que yo sabía que íbamos a tener. La asignación que durante un mes investigamos en marzo pasado era para conmemorar en abril 22 los 15 años de que Elián fuera removido de la casa de sus parientes de Miami para ser entregado a su padre cuando entonces tenía apenas seis años de edad.

¿Qué hacer?

Lo primero fue mostrar los cambios de la famosa casa de La Pequeña Habana, donde 15 años después, todo en esa cuadra es diferente. La misma casa ha pasado una metamorfosis. Delfín Gonzalez, el dueño ha cambiado su forma de pensar. Primero creo ahí un museo que narrara la historia de lo que había sucedido a partir de que el niño fue rescatado por Donato Darlympe, un pescador deportivo casi frente a las costas de Miami un Thanksgiving del año 2000 y del día en que fue removido de ese lugar.

Nada hace notar que ahí ocurrió la historia, excepto por la foto de una mujer, y que está colocada sobre la cerca de una casa.

Ahí vive Delfín. “Tío Delfín” le llamaba el niño.

Pero ya no hay nada que recuerda a Elián. La recámara del niño está empacada en cajas en una bodega, lo mismo cada uno de los recuerdos. Los juguetes que le regalaron, el auto, la ropa.

Fuera de eso, la casa fue arreglada para ser rentada. No hay manera de entrar a ella porque los inquilinos rehúyen la prensa y la publicidad.

Solo la ayuda de Delfín nos permitió entrar al sitio y ver de cerca el clóset desde donde Donato Darlympe se escondía con Elián en brazos.

Todo está reconstruido. Y si bien es cierto que el tiempo borra heridas, aquí es claro que todos quieren olvidar el dolor de todos aquellos días.

Donato el pescador hoy tiene una niña de seis años, la edad que tenía Elián cuando lo rescató en el mar y cuando irónicamente para él, le tocó entregarlo a las fuerzas que fueron a sacarlo de la casa de los González.

Marysleisis su prima, que fue como una segunda madre, también ha formado una vida aparte. Se casó, es madre de dos niños y vive anónima totalmente.

A fin de cuentas es una familia que con dolor aprendió algo que fue evidente: una situación personal se convirtió en asunto de estado que terminó dividiendo a seis hermanos que antes de eso se querían y se frecuentaban.

Hoy, cada vez que Elián convertido en un hombre de veintiúnaños abre la boca y cualquier cosa que diga se convierte en declaración, los González de Miami añoran un solo momento: el que les permita como familia volver a reencontrarse para poder recuperar todo el tiempo que han perdido. Que esto pueda ser posible, solo el tiempo lo dirá.

En esto pienso mientras sobre mi escritorio tengo el Emmy ganado por contar aquella historia. Cuba en este caso… si me dio este premio.