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¿Un militar a la Presidencia?

  • Jaime Alcántara

Por mi trabajo, tuve oportunidad de estar en el Centro Hemisférico de Estudios de Defensa, en Washington. Los temas tratados fueron: Estrategias de Defensa y
Presupuesto.

Una de las primeas preguntas, para abrir boca, fue: cuál es la promesa acerca de la defensa, que los candidatos de los diversos partidos políticos han hecho al electorado.

Los mexicanos que estábamos presentes “no dimos color”, puesto que ese asunto ni siquiera figura en el más recóndito afán de algún candidato despistado.

Otra: por qué México, a diferencia de la mayoría de los países de América, tiene a militares al frente de las Fuerzas Armadas (en prácticamente todo el continente, los titulares son civiles). La conclusión, nuestra, fue, pues porque son militares quienes deben hacerlo.

Aquí, los demás, fueron los sorprendidos. Y esto es lo importante.

A la llegada del general Manuel Ávila Camacho a la Presidencia de la República, en 1940, dos asuntos marcaron la vida política de ese tiempo. Uno, la Segunda Guerra Mundial. Dos, la supresión del Sector Militar del ahora PRI. En ese momento era el partido hegemónico y definitorio para la vida institucional del país. De allí en adelante, no habría otro Presidente salido de las filas de la milicia.

Qué ha pasado después de ello

Solo para recordar, baste el 68. En ese entonces, Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, se portó como lo que era, un soldado leal a las instituciones mexicanas. Se dice que tentaciones no faltaron.

Prácticamente del río Suchiate hacia el sur, casi todos los países han tenido un militar como Presidente, pero derivado de un golpe de Estado. Cuántos recordamos. Baste mencionar a algunos.

Augusto Pinochet, en Chile. Rafael Videla, en Argentina. Alfredo Stroessner, en Paraguay. Humberto Castello Branco, en Brasil. Hugo Bánzer Suárez, en Bolivia (aunque éste fue dos veces Presidente. La primera, por golpe de estado y la segunda por elección). Carlos Castillo Armas, en Guatemala. Anastasio Somoza, en Nicaragua. Rafael Leónidas Trujillo, en La Dominicana (pudiera tener la salvedad que fue elegido, pero él puso las condiciones sociales para ello. Gobernó como dictador, hasta su asesinato). Omar Torrijos en Panamá (fue golpista, aunque después se le haya denominado como “Líder Máximo de la Revolución Panameña”). Y, más…

Resultado de ello, fueron los tiempos de inseguridad, de asesinatos indiscriminadamente, justificados por “toques de queda”, “estados de excepción”, “golpes de estado”, etcéteras, que en México nunca se dieron, aunque algunos interesados hayan intentado tergiversar la historia para colocarnos a la altura de Centro y Sudamérica. “No ha sido todo miel sobre hojuelas”, pero ese es otro cantar.

A qué viene todo esto. Amén de otras notas en el mismo sentido, el 12 del mes que corre (en La Política On Line), se publicó que un grupo de empresarios regiomontanos estaría trabajando en pro de la posible candidatura del almirante Vidal Soberón, secretario de Marina, a la Presidencia de la República.

Las razones, de acuerdo a la publicación, son varias. La “mucha confianza”, derivada de una encuesta de Laredo y Asociados, donde la Secretaría está a la cabeza de todas las Instituciones mexicanas. Otra, la efectividad, reconocida por la sociedad mexicana, en su lucha contra el crimen organizado; una más, su honestidad que no ha sido puesta en tela de duda.

Claro que, tal vez, con el experimento de “El Bronco”, ellos empujan una candidatura independiente, según para no “manchar” su prestigio personal.

Usted, qué opina.

jaimealcantara2005@hotmail.com