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Un millón de “dreamers” fuera del clóset

  • María Antonieta Collins

Conocí a Denise en la peor época de su vida. Vivía angustiada noche y día. Tenía con miles de jóvenes hispanos la misma terrible coincidencia: haber sido traída por sus padres a EU con tan solo dos meses de edad.

En Arizona creció en un hogar donde padre y madre trabajaban dos empleos diariamente y se turnaban mágicamente para poder atender a sus dos hijos.

Vivía entonces el terror de la “Era Arpaio” cuando aquellas redadas de todos los días, sorpresivamente hicieron blanco en los más humildes negocios: restaurantes de comida mexicana, lavados de autos y hasta parques de diversiones donde todos los empleados eran hispanos.

Nadie estaba a salvo.

Denise me decía entonces que su peor pesadilla era ver a sus padres salir a trabajar y que no regresaran nunca.

“Jamás olvidaré el día en que ellos me llevaron ante un abogado para firmar los papeles para que unas amistades se hicieran cargo de mi hermana o de mí por si llegaba el momento ellos eran detenidos y deportados a México. Yo rezaba todas las mañanas cuando salían y rezaba al verlos llegar. Otras veces cuando yo iba llegando a la casa me daban unos nervios terribles de pensar que abriera la puerta y no hubiera nadie o alguno de los dos porque ya Arpaio los hubiera descubierto y los tuviera presos en ‘La estrella’ la temida prisión”.

La entreviste en numerosas ocasiones.

También en el día impensable, pero maravilloso en que DACA, gracias al expresidente Obama, entró en vigor protegiendo de la deportación a todos aquellos que llegaron menores de edad, antes de cumplir los dieciséis años y sin capacidad de decisión para rechazar el que sus padres se los llevaran a otro país.

“Es el primer día que vivo en paz desde que tengo uso de razón. Yo llegué aquí de meses de nacida. Este es mi país, el país que conozco, el que amo, donde tengo mi vida y el que por algunos políticos, todas las cosas estaban en contra de quienes hemos llegado sin papeles… ¿Qué culpa tenemos? Pero esta decisión del presidente Obama nos ha vuelto el alma al cuerpo”.

Poco después supe del negocio que puso y de lo bien que le iba.

Está a punto de terminar su maestría y también de casarse con un profesional. Su historia es hoy diferente, tanto, que al saber de las nuevas cifras sobre los protegidos de DACA que son más de ochocientos mil, de inmediato pensé en aquella Denise de hace cinco años y la diferencia con la de hoy.

El combativo congresista demócrata por Chicago, Luis Gutiérrez salió en defensa de todos ellos, que aun protegidos y con la garantía de la administración Trump de no derogar DACA, ahora se preparan para el próximo paso…

“Estamos hablando de ingenieros, de médicos, abogados, de gente que ahora pide y con mucha razón que el Congreso apruebe una ley que les dé un status permanente en los EU. Son todos aquellos que salieron de las sombras con DACA y que tienen vidas ejemplares a las que hay que proteger”.

“Los ‘Dreamers’ han sabido siempre pelear cuesta arriba en contra de todo y sin miedo dijo Gutiérrez y ahora es momento de que puedan tener libremente un sitio en la sociedad”.

Me impresiona recordar lo que los “dreamers” decían, uno a uno…

“Nadie sabe lo que es la libertad de poder salir, de manejar un auto, de tener una licencia de conducir. Me decía aquella muchacha. Nadie imagina el terror de no poder subirse a un avión porque ahí está la migra acechando para detener a cualquier sospechoso de no tener papeles. Nadie sabe lo triste de querer estudiar y que los costos sean terriblemente elevados para quienes son indocumentados y que sean las ganas de salir adelante las que nos impulsen a estudiar y graduarnos en una universidad”.

Hoy, Denise y ochocientos mil “dreamers” más, son por eso, la historia que se tiene que contar…