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Un niño con LPH atendido, es un adulto exitoso | De carne y hueso | Sonya Valencia

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Ulises, un joven de 17 años de edad, estatura media, fuerte (acude al gimnasio todos los días) y de aspecto agradable, es uno de los siete mil 500 pacientes con labio y paladar hendido a los que a operado y tratado la doctora María Luisa López Salgado, cirujana dentista y especialista en Cirugía Maxilofacial, quien en la actualidad es presidenta de la Asociación Mexicana de Labio y Paladar Hendido y Anomalías Craneoencefálicas.

Me refiero a esta patología porque la semana pasada tuve oportunidad de asistir al seminario “Desafíos y Avances en la Atención del Labio y Paladar Hendido en México”,organizado por la Fundación Smile Train México, en el que estuvieron diversos especialistas, entre otros, la doctora López Salgado, quien durante su intervención dijo que hay grandes retos en atención y capacitación respecto al LPH. “Mucho del camino se ha podido enfrentar gracias al apoyo de fundaciones como Smile Train, que nos ha facilitado recursos para cirugías y programas de capacitación a médicos para brindar atención de la más alta calidad en todo el país”.

Posteriormente, y después de escuchar de boca de Ulises cómo ha sido su vida, en una breve charla la doctora me platicó sobre el tratamiento del joven. “Uriel llegó al Hospital del Niño, prácticamente recién nacido, para ser valorado por un equipo de pediatras. Esta revisión fue con el fin de conocer si el chiquito solo tenía labio y paladar hendido o algún otro padecimiento. Afortunadamente Uriel estaba completamente sano.

“Desde ese momento platiqué con sus papás para hacerles consciencia de que el tratamiento al que tenía que someterse su pequeño era muy largo, 18 años en total. Durante todo este tiempo Ulises tenía que asistir a las terapias, no solo del área quirúrgica, sino del área de ortopedia, ortodoncia, terapia del lenguaje y psicológica, entre otras, además que lo teníamos que preparar para su primera operación que sería unas semanas después de esa primera visita”.

En México se estima que al menos uno de cada 750 niños nace con LPH y la necesidad de atenderlos es imperante.

En México se estima que al menos uno de cada 750 niños nace con LPH y la necesidad de atenderlos es imperante.

La operación y el seguimiento de Ulises se haría en el Hospital del Niño, ubicado en Toluca, Estado de México, donde la doctora López Salgado desde hace 28 años atiende a niños con LPH, llegando a operar un total de 7500 durante todo este tiempo.

– ¿En qué momento se sometió Uriel a la primea operación?

“A los tres meses de edad le operamos el labio superior. De hecho el nació con labio y paladar hendido unilateral izquierdo. Salió muy bien de la cirugía y sin complicaciones gracias a su buena salud. La doctora realizó la operación junto con un residente, como ayudante, anestesista y el equipo de enfermería.

“Uriel se quedó una noche hospitalizado y al día siguiente se fue a su casa donde sus padres le proporcionaron los cuidados postoperatorios: limpieza de la herida y alimentación”, agrega la especialista.

-¿Cuándo se sometió a la  segunda operación?

“Cuando tenía 11 meses de edad procedimos a cerrarle el paladar”.

-¿Cuándo regresó a una tercera intervención?

“Esta operación fue el injerto y en el caso de Uriel la realizamos cuando tenía once años. Durante este tiempo siempre fue a consulta para darle seguimiento a su desarrollo. También acudió con el ortodontista y a terapia del lenguaje, entre otras”.

La doctora López Salgado dice que Uriel siempre ha sido un chico muy participativo y que jamás se quejó por usar los aparatos necesarios para el crecimiento de su cara y la formación correcta de su mandíbula y dentadura. “Durante la primaria se enfrentó a la burla de sus compañeros, pero la superó”.

En México se estima que al menos uno de cada 750 niños nace con LPH y la necesidad de atenderlos es imperante. Dejar una fisura en su labio o paladar, puede causar múltiples problemas tano físicos como psicológicos que incluyen: alteraciones del lenguaje y oído, problemas para comer, infecciones recurrentes en vía respiratorias, depresión, baja autoestima, problemas dentales y de crecimiento facial.

Pero termino con la historia de Ulises. Ahora, a punto de terminar su tratamiento, al someterse a una la última operación cuando cumpla 18 años, el joven es seguro de sí y sin complejos, esto lo logró, según me cuenta la doctora, gracias al apoyo familiar, eje de todo para que un chico con este problema salga adelante el resto de su vida y se integre totalmente a la convivencia social, porque un niño con labio y paladar hendido cuando es atendido y poyado por la familia, es un adulto exitoso.

/arm