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Un orgullo de México | Nuvia Mayorga Delgado

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Los tarahumaras se definen a sí mismos como rarámuri, que en su lengua traducen como gente, aunque también se les conoce como “pies ligeros”, debido a su gran capacidad de resistencia física para correr, como se muestra en la corrida de bola, que es uno de los juegos tradicionales destacados de este pueblo. Etimológicamente, la palabra rarámuri proviene de las raíces: rara (pie) y muri (correr). Para ellos es sinónimo de las personas o los humanos.

Su lugar de residencia se encuentra en la conocida como Sierra Tarahumara o Sierra de Chihuahua, la cual comprende alrededor de 50 mil kilómetros cuadrados y es en esta vasta extensión territorial que incluye una gran variabilidad ambiental, se desarrolla la cultura del pueblo tarahumara quienes conviven con otros pueblos que son los guarijíos, los pima y los tepehuanes del norte, así como población no indígena.

Allí habitan en su mayor parte, dispersos en cientos de rancherías organizadas en pueblos, cuyos integrantes se reúnen periódicamente para la celebración de tesgüinadas —donde se toma la bebida de maíz fermentado— y fiestas como la semana santa, así como los juegos tradicionales de corrida de bola y la ariweta.

El reconocimiento de su gran resistencia ha dado origen a que los tarahumaras hayan sido invitados a competir en diferentes eventos deportivos. En 1927 dos rarámuris recorrieron en cerca de 15 horas un total de 89.4 millas entre San Antonio y Austin, Texas. En 1928 un grupo de tarahumaras compite en la prueba de Maratón de las Olimpiadas en Ámsterdam, Holanda, finalizando en el lugar 32 y 35, quejándose de que la carrera era muy corta; más recientemente también han destacado triunfando en maratones en Dinamarca y España, así como en el ultramaratón de Costa Rica, este último celebrado apenas en 2013.

En los pasados Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas, organizados por el Comité Intertribal Indígena y el Ministerio del Deporte de Brasil, en la ciudad de Palmas, Estado de Tocantis, que se llevaron a cabo del día veintitrés de octubre al primero de noviembre, y de los que hice mención hace un par de semanas, Mateo González Bautista, un joven tarahumara de 27 años ganó el segundo lugar en la carrera de 10 kilómetros a campo traviesa. Es la primera ocasión que participa en una competencia de ese nivel y logró llegar segundos antes que su compañero Silvino Cubésare Químare, quien quedó en tercer lugar.

Es un orgullo para México el sobresaliente resultado de los jóvenes tarahumaras, esta es la muestra de la disciplina y el resultado al esfuerzo constante de ser mejores individuos, mejores indígenas, mejores mexicanos. Desde este medio les extiendo mi más amplio reconocimiento a todos y cada uno de los que integraron la delegación de México y que mostraron el más alto nivel de competencia.