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Un pájaro de cuenta / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Fue la justicia española la que le cortó las alas a un pájaro de cuenta: Humberto Moreira. Al “bailarín” de Coahuila lo aprehendieron en el aeropuerto de Madrid y ahora duerme en la cárcel.

Cuando se conoció la noticia las redes se desbocaron. El aplauso a la Fiscalía hispana y a la policía nacional fue apoteósico. Solo se lamentó el que no fuera México quien lo pescara.

Seguimos en las mismas. Nos prometen combates a la corrupción, legislaciones adecuadas al tamaño del problema, un órgano autónomo para echarles el guante a los sátrapas y no pasa nada. En campaña, Enrique Peña se refirió al tema y lo calificó de prioritario. Se hicieron las reformas y el asunto quedó fuera, como siempre, en agua de borrajas.

Después de las autoalabanzas por la recaptura del “Chapo” –que no era más que su obligación-, la detención de Moreira cae como jarra de agua fría y peor cuando al hacerla, la policía nacional aprovechó para reírse de este régimen.

Con un hashtag de Misión cumplida, anunciaron la noticia que corrió como reguero. Difícil creer que fuera una casualidad el que usaran la misma frase que el tlatoani, cuando apañaron al “Chapo”. De que hay jiribilla, la hay y extraña por las aparentes buenas relaciones entre ambos países.

Algunos sesudos analistas lo ven como un mensaje de los gringos, con intermediación de los gachupines, en cuanto a nuestra falta de un Estado de Derecho.

En España, también sobran casos de corrupción, aunque sin la impunidad de la que se goza, de este lado del charco. Aquí no se toca a ningún miembro de la casta divina, así haya cometido un sinfín de aberraciones. A los pocos que se llega a sancionar –se cuentan con los dedos de una mano-, se les castiga por cuestiones políticas, como la de cambiar de bando, o por tener aspiraciones presidenciales, así le sucedió al Ingeniero Jorge Díaz Serrano. Se les hace garras, a los ojos de la sociedad, aunque sean inocentes. Lo que pagan es la “osadía” de confrontarse con el grupo en el poder.

“Humbertito” Moreira, como hijo nacido de los diosecillos del Olimpo, pensó que era intocable. Desde su desgobierno se distinguió por su ostentación de lujos, festejos de las mil y una noches y dejó a Coahuila con una deuda de 36 mil millones de pesos, adquirida mediante chapuzas, engaños, fraudes.

Debió haber ido de patitas tras las rejas y en lugar de poner a esa basura en su lugar, la premiaron con la presidencia del tricolor. En el 2012 la perdió, según dicen, por diferencias con el mero petatero en turno y, para consolarse se agenció -así lo dijo-, una “beca del SNTE”, para estudiar un posgrado de comunicaciones, en Barcelona. El “estudiante” vivía como príncipe.

La Procuraduría General de la República, lo exoneró en el 2012, tras una investigación de Marisela Morales.

La red de sus complicidades era gruesa y los yanquis le movieron el tapete, con un proceso en San Antonio Texas. Allá se fueron contra quien quedó como gobernador interino, Jorge Torres López, prófugo de la ley. También contra el secretario de finanzas, Héctor Villarreal, quien rindió cuentas y estuvo unos meses en prisión.

Se detuvo a otro de sus muy cercanos, González Treviño, en Las Vegas, por malos manejos en la venta de estaciones de radio.

Un estuche de monerías el profesor, otrora protegido de Elba Esther, que llegó a lo alto de la pirámide. De ese tamaño es la caída, aunque el empujón se lo diera la madre patria. Por salud mental de los aztecas, esperemos que le den la pena máxima, en vista de que en este trópico desolador, todo se les perdona.

catalinanq@hotmail.com

Twitter: @catalinanq