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Un Papa en campaña / Eduardo Andrade

  • Eduardo Andrade

El viaje del papa Francisco por Cuba y Estados Unidos tiene todas las características de una campaña en cuanto a la cantidad y calidad de los eventos, así como la intensidad del programa desarrollado, todo, lo cual requirió un enorme esfuerzo físico de un hombre de 78 años cuyo vigor deriva de la importancia de su posición mundial, de la cual se encuentra muy consciente, al igual que del carisma que irradia y la emoción que genera en los distintos auditorios que escuchan sus palabras. A mi juicio Francisco es incluso más carismático que el propio Juan Pablo II y a diferencia de este, cuya cruzada se dirigía a combatir al comunismo, Francisco se ubica en una posición de izquierda dentro de su Iglesia y la campaña que desarrolla se orienta a defender valores del más alto rango, entre los que destaca su compromiso con la justicia social en favor de los más desprotegidos, víctimas de políticas que incrementan la marginación y la desigualdad en el mundo entero.

En sus mensajes resaltaron las menciones a la migración y a la injusticia económica provocada por la codicia insaciable del capitalismo financiero. En primer rubro, pese a que no ha mostrado particular simpatía por nuestro país, nos hizo un gran favor con sus discursos en la Unión Americana a favor de los migrantes. La campaña del papa Francisco se enfocó en la defensa del interés de los grupos hispanos y a ello colaboró tanto su uso constante del español, como las alusiones hechas ante los congresistas resaltando el origen externo de la mayor parte de su auditorio al asumirse como “hijo de inmigrantes, consciente de que muchos de ustedes también descienden de inmigrantes”. Me pareció particularmente profunda su insistencia en cuanto a que la condición “americanos” no se circunscribe a los estadunidenses.

Su discurso en la ONU fue duro en contra de las posiciones de los organismos financieros internacionales que solo han agudizado la pobreza, al demandar mayor equidad, específicamente a “los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura, sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”. Admirable claridad en el señalamiento de las responsabilidades en este tema.

Condenó la violencia y defendió la vida con inteligencia y elegancia. Ante la representación popular de un país que ensalza la posesión y empleo de armas, hizo notar con firmeza que el comercio de armamento está impulsado solo por la obtención de beneficios económicos: “dinero impregnado de sangre”, dijo. Fue particularmente interesante apreciar que quienes mayoritariamente favorecen el armamentismo, se desbordaron en sonora ovación celebrando lo que realmente era una acusación hecha por el Papa. En este mismo escenario rechazó con todas sus letras la pena de muerte en una nación cuyas cárceles cuentan con pabellones en los que miles de presos esperan para ser ejecutados.

Francisco, sin duda, es un Papa de su tiempo que comprende los principales problemas del mundo y ha decidido emprender una campaña para tratar de incidir en su solución. Ojalá le acompañe el éxito
eandrade@oem.com.mx