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Un presupuesto responsable / Graciela Ortíz González

  • Graciela Ortiz

En el marco de la comparecencia con motivo de la glosa del Tercer Informe de Gobierno en el Senado de la República, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, presentó a detalle los avances observados durante la primera parte de la administración y que dan cuenta de un balance positivo de la economía mexicana.

Sin duda, la propuesta de Presupuesto de Egresos de la Federación 2016 anunciada por el presidente Enrique Peña Nieto, es una medida responsable para mantener finanzas públicas saludables y garantizar la estabilidad económica, en un contexto internacional adverso y con alta volatilidad.

Para enfrentar los shocks externos, el Gobierno federal ha decidido abrocharse el cinturón, reducir su gasto y proponer un presupuesto austero, lo que implicará un importante  ahorro que será canalizado a programas que promuevan el crecimiento económico y el bienestar familiar.

Una medida que me parece fundamental es que no incluye aumento ni creación de nuevos impuestos, ni mayor deuda pública, pero sí, medidas de austeridad y un proyecto de presupuesto elaborado con un enfoque Base Cero, en el que toda asignación de recursos debe justificarse cada año, considerando su costo y beneficio, lo que permitirá tomar decisiones acertadas sobre la asignación de recursos en las prioridades estratégicas.

Para que el Presupuesto Base Cero cumpla su objetivo de ahorrar y optimizar recursos, cada organismo federal deberá justificar sus necesidades y definir objetivos y metas; identificar complementariedades, similitudes o duplicidades en los programas y estructuras; así como priorizar programas presupuestarios conforme a las metas nacionales y al desempeño de años anteriores. Aquí es importante que sepamos que el Gobierno federal habrá de dar prioridad a los programas y proyectos con base en el mayor beneficio económico y social.

Entre las grandes ventajas que representará la correcta instrumentación de este presupuesto, destacan las siguientes:

Ahorro. Los ahorros netos podrían alcanzar niveles de hasta dos dígitos de la base del gasto actual, lo cual ayudaría a restablecer costos competitivos y asegurar el ahorro a mediano y a largo plazo. En términos netos, la bonanza para el erario representará entre 200 mil y 400 mil millones de pesos.

Crecimiento económico. En la medida que el dinero ahorrado se destine a inversión en tecnología e infraestructura, se generará un impacto directo en las tasas de crecimiento de la economía nacional, que podrían superar el 3 por ciento, sobre todo, si se fomentan proyectos con la iniciativa privada.

Competitividad y eficiencia gubernamental. El presupuesto hará más eficientes las inversiones y gastos. Se deben buscar opciones que permitan a las instancias de Gobierno volverse más competitivas y eficientes a través de la optimización de sus recursos; buscar la eficiencia, mejorando sus procesos y estructuras, y en la medida que pongan énfasis en la atención del ciudadano, trabajarán con presupuestos orientados a una gestión por resultados, cumpliendo con la transparencia y la rendición de cuentas.

Los senadores trabajaremos coordinadamente con el Gobierno federal, para que las políticas derivadas de la aplicación del presupuesto se traduzcan en un mayor crecimiento económico y en el mejoramiento sistemático del bienestar de los mexicanos.
graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

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Facebook: graciela.ortizgonzalez

* Senadora de la República por el Estado de Chihuahua, presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado, Sexagésima Segunda Legislatura.