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“Un tranvía llamado deseo” en el Helénico

  • Teatrikando: benjamín Bernal

Recuerdo el montaje-leyenda Wolf Rubinskis con María Douglas, bajo la dirección de Seki Sano, que hoy se considera un icono, en tanto que Salvador Novo (transcribo la crítica en mi libro “La Crítica de Teatro en México) le consideró tan lenta que tenía influencia del Teatro Noh. Luego vino otra con Beatriz Sheridan y Miguel Palmer, ninguna de las dos me tocó presenciar. Pero sí la que interpretaron Jacqueline Andere y Sergio Zurita con dirección de Marta Luna, interesante y con buen ritmo para, mi gusto; lo más que pudieron criticar era que Zurita es muy delgado para ser el macho que interpretara Marlon Brando junto a Jessica Tandy. Acabamos de ver a Mónica Dionne, María Aura, compartir escena con Marcus Ornellas, Rodrigo Murray, logran un buen trabajo en general, con algunos detalles que voy a contarles: quizá el ritmo es lento, no me acaba de convencer el manejo escenográfico que diseñó Sergio Villegas, me gustaría más pequeña la boca escena, aun que quedara en primer plano la escalera para los otros cuartos. Escasa iluminación y música que podría ser más protagónica para enfatizar por zona o por cuadro, pero nadie me invitó a dirigir, lo sé. Todos ellos hacen su mejor esfuerzo para dar vida al texto de Tennesse Williams, que tiene varias lecturas, la más conocida es la extraña psicología de Blanche Dubois, que debería mostrar sensualidad desbordada, picardía sepultada en un eterno fingir, la frontera entre realidad y pose de “allá de donde vengo”, que retomarán con frecuencia otros autores. La otra lectura, seguro porque estoy leyendo más periódicos hasta llegar a la sobredosis- es la postura de Dubois al llamar a Kowalski “Polaco” como si ella, de origen francés tuviera algún derecho primigenio; sabemos que Norteamérica es de inmigrantes, el problema actual es quién tiene mejor número como en Salchichonería, al ser polaco y obrero: es inferior. Buen trabajo, que durará hasta el 30 de abril en cartelera, apresúrese.
EN EL TEATRO FERNANDO SOLER SE PUEDE CARCAJEAR CON LA ESTÉTICA DEL CRIMEN

En el Centro cultural Manolo Fábregas puede ver un elenco sin falla, son un relojito perfectamente ajustado (muy mal ejemplo en esta era de chips) vea usted. Carlos Rangel, Ana González Bello, Mario Monroy, Omar Medina, Montserrat Marañón y Miguel Conde, dan vida a una extraña colección de personajes, un estilista afamado, dos policías novatos del FBI de nuestra colonia y los visitantes asiduos para verse más guapos y bellas. Dicen que es interactiva porque rompen la cuarta pared al hacer una investigación tipo Sherlock Holmes-James Bond con cierta dosis de inspector Clouseau el que interpreta Peter Sellers en la pantalla grande- Se va a divertir con esta nueva versión, sobre todo si quiere jugar a dar opiniones, lo mismo que dejar a otros hagan el ridículo o muestren su aguda memoria criminalística. Casi dos hora que no queremos terminen para seguir aprendiendo sobre la sofisticada mente de un asesino mini serial (solo mata uno, que chiste) No se la pierda y ponga el ojo en los policías, tienen mucho futuro, Medina es buenazo en el teatro Impro y Monroy demostró hace poco su alto poder cómico en “don Juan
Chilorio”. No se los pierda.